lunes, 29 de mayo de 2017

ELISEO VA AL CUZCO Y MACHUPICHU ©





ELISEO VA AL CUZCO Y MACHUPICHU ©

Por esper_cl@yahoo.es



Eliseo ha sido personaje en relatos de la serie de “Samanta y Antonia” de este autor. Ambas son karatecas y se mencionan en el presente texto. En todo caso, este relato ha sido escrita para que pueda ser leída en forma independiente. 


En un viaje de vacaciones a Perú conoce a dos chicas que también son karatecas, y luego a una pareja de chicas del mismo sexo. Hay pruebas de fuerza, violencia y una conversación con las chicas que prefieren a las mujeres.


RECORDANDO A ELISEO


Eliseo estudió periodismo. Cuando transcurre este relato tiene veinticuatro años y está haciendo su postgrado en ciencias políticas.  Siempre fue orientado a las letras, y sus pasiones son leer y escribir. En particular le gusta hacer reportajes y ensayos escritos sobre lugares e historia.


Contrariamente a lo acostumbrado en algunos ambientes literarios y artísticos, Eliseo usaba el perlo corto, casi militar, y era muy ordenado para vestirse.  Con uno setenta de estatura, estaba en la media del chileno, y era común que tuviera compañeras, amigas y parejas más altas que él.


ELISEO CONOCE A JULIETA

Fue en un viaje al Cuzco y Machu Pichu, en las vacaciones de verano, cuando tenía 24 años. El fue en compañía de su primo  Robinson,  quien conoció a una chica peruana llamada Cecilia en el viaje a Machu Pichu. Rápidamente se emparejaron, y estuvieron juntos el resto del viaje.


Un  día correspondía hacer el tour al Valle Sagrado, un lugar en el que hay pequeños pueblos autóctonos, y edificaciones  del imperio Inca. Los tres contrataron un tour, el que se hacía en un minibús para veinte personas.


Eliseo iba en el asiento del pasillo. Ponía mucha a tención a las explicaciones del guía y hacía preguntas que demostraban que sabía del tema.


Del otro lado del pasillo iban dos chilenas que se veían de la edad de él. Les llamaba la atención las preguntas que hacía Eliseo. Más de alguna vez lo miraron asombradas.


El minibús hizo una parada en un pequeño pueblo llamado Pisac.  Una de las atracciones era comer empanadas típicas, recién sacadas del horno de barro. Esas empanadas eran bastante más pequeñas que las empanadas chilenas, pero  resultaron muy deliciosas.


Se sentaron los tres amigos a comer las empanadas en una mesa larga con dos banquetas largas, sin respaldo. En la misma mesa se sentaron las dos chicas, que estaban del otro lado del pasillo.

Se miraron. Una de ellas no pudo resistir la curiosidad y se dirigió a Eliseo.


“¿Cómo sabes tanto? ¿Eres profesor de historia?” le preguntó la chica a Eliseo. Ella tenía un inconfundible acento Chileno, y parecía ser de barrio alto.


ELISEO: No. Soy periodista y estoy haciendo un postgrado en ciencia política.  Me gusta mucho leer. Y antes de venir a Perú leí un libro sobre el imperio Inca. Lo hice porque sabía que íbamos a ver mucho de la cultura incaica.


En eso intervino la pareja de Robinson.


CECILIA: Es impresionante lo que sabe. Yo soy peruana y a  mí también me sorprenden sus preguntas.


ELISEO (dirigiéndose a la chica chilena): ¿Cómo se llaman? Yo soy Eliseo y ellos son Robinson y Cecilia.


La chica que había hablado dijo:  “Yo soy Julieta y ella es Jennifer”. La otra contestó sonriendo “y me dicen Jenny”.


Julieta, era un poco más alta que Eliseo. Medía uno setenta y tres, según lo diría después.  Se veía de contextura media, anchas espaldas, con las manos grandes para ser mujer.  Tenía el pelo ondulado, castaño claro y lo llevaba de largo hasta el cuello.  Su cara era alargada, la tez clara y sus ojos eran color pardo. Jenny era de la misma estatura de Julieta, con el pelo más claro y lacio que ella, aunque del mismo largo. Era delgada, más bien atlética.


JULIETA: ¿Viven en Santiago?

ELISEO: Yo sí. Robinson vive en Concepción. ¿Y ustedes?

JULIETA: También vivimos en Santiago.


Las chicas contaron que estaban en el último año de economía. Ambas tenían veintitrés años. Estudiaban en la misma universidad en la que Eliseo hacía el postgrado.


El resto del viaje lo hicieron los cinco juntos. Cuando les tocó escalar ruinas en un sitio arqueológico llamado Ollantaytambo, pudieron apreciaran que las dos amigas tenían muy buen estado físico. En el viaje de retorno Eliseo conversaba más con las dos chicas, en tanto que Robinson y Cecilia iban más concentrados el uno en el otro en una fila posterior.


ELISEO: ¿hasta cuando se quedan?

JULIETA: ¿Qué día es hoy? ¿miércoles?

ELISEO: Sí, miércoles.

JULIETA: Nos vamos el viernes en la mañana a Lima. El lunes viajamos a Santiago.  ¿Y ustedes?

ELISEO: Nos vamos el sábado, directo a Santiago.

JULIETA: ¿Ya fueron a Machu Pichu?

ELISEO: Sí, hace un par de días ¿Y ustedes?

JULIETA: También. Hicimos los caminos del Inca. En realidad, esa fue la principal razón por la cual Jenny y yo quisimos venir a Cuzco.


Los Caminos del Inca es un Tour que sale  de un villorrio cercano al Cuzco y  llega a Machu Pichu. Se hace a pie.  En el recorrido se ve mucha naturaleza, paisajes hermosos y restos de la cultura Inca.


ELISEO: Mis respetos… Entiendo que implica hacer los Caminos del Inca implica un gran esfuerzo, y se necesita tener buen estado físico.

JULIETA: No es para tanto. Pero no se recomienda para gente con sobrepeso o que tenga alguna enfermedad cardiaca.   Hay tours de dos  días y de cuatro. Nosotros hicimos el de cuatro días y recorrimos 43 kilómetros en total

ELISEO: Igual es bastante.

JULIETA:  Sí, pero vale la pena. Es realmente lindo. Te lo recomiendo. Eso sí hay que contratarlo con meses de anticipación. Nosotras tuvimos suerte porque una agencia en Lima nos dijeron que un grupo había anulado el tour, y nos lo ofrecieron a buen precio.

ELISEO: Sí. Mucha suerte tuvieron.


Eliseo, Robinson y Cecilia acordaron que el día siguiente subirían caminando a un cerro que queda en la ciudad de Cuzco. Invitaron a sus nuevas amigas, Julieta y Jenny, a acompañarlos. Ellas aceptaron con gusto.


ELISEO Y JULIETA SE JUNTAN A COMER EN LA NOCHE


Julieta y Eliseo se juntaron a comer en un lugar cercano a la plaza del Cuzco.   Se suponía que iba a llegar en compañía de su amiga Jennifer, pero ella tenía sueño y quería descansar, según dijo Julieta.  A Eliseo le cupo la posibilidad de que Julieta quería cenar sola con él, pero optó por no comentarlo.

Llegó el momento de pagar.  Sacaron sus respectivos porta carnets. Al buscar el dinero, Eliseo tomó su pasaporte y lo dejó sobre la mesa. Julieta lo abrió para curiosear y se percató del segundo apellido de Eliseo, el que era muy raro.  Lo miró.

ELISEO (extrañado por la mirada): ¿Qué pasa?

JULIETA: ¿Eres primo de Samanta? Lo digo por el segundo apellido, el que es raro.

ELISEO: Ah. Pues sí, somos primos. Nuestras madres son hermanas. ¿De dónde la conoces?

JULIETA: del karate. Ella ha sido instructora mía varias veces.

ELISEO: No me habías contado que eras karateca.

JULIETA: Pues si recién nos venimos conociendo.

ELISEO: Tienes razón.

JULIETA: Soy cinturón negro.  Samanta debe ser tercer dan.

ELISEO:  Es posible. Hace no mucho le escuché que iba a dar ese examen.

JULIETA: Mira que coincidencia.  Jenny también es cinturón negro de la misma academia y conoce a Samanta. Nos conocimos en el karate. De casualidad entramos a estudiar economía. Fue en la universidad donde nos hicimos amigas. Antes éramos solo compañeras de academia.

ELISEO:  Robinson, mi compañero de viaje, también es primo de Samanta y mío. Las tres mamás son hermanas.

JULIETA: Nunca lo habría imaginado.

ELISEO: Así es.

JULIETA. Seguramente conoces a Antonia, la amiga de Samanta. También es karateca de la misma academia.  Es una que es muy alta.  Son muy amigas con Samanta.

ELISEO: Claro que la conozco.  He estado muchas veces con ella en la casa de Samanta, en cumpleaños, asados y reuniones.  Incluso nos hemos hecho amigos.


En ese momento, el no quiso contarle a Julieta que hace años había tenido un affaire con Antonia, la amiga de su prima.  Él entonces tenía dieciséis años, y fue con Antonia con quien se inició sexualmente. Incluso pensó que fuera lo que fuera lo que tuviera con Julieta, no le contaría su encuentro con Antonia.


Caminando de vuelta al hostal de Julieta, siguieron conversando.  Ella le contó que había ido de vacaciones a Lima con su novio, su amiga Jenny y varios amigos más. El plan era estar una semana en la capital de Perú para luego irse a Máncora, un playa paradisiaca del norte. Sin embargo, a los cuatro días de llegados rompió con su novio. El grupo de amigos se fue a Máncora, incluyendo el ex novio. Fue entonces cuando Julieta decidió ir a Cuzco, para conocer Machu Pichu y otros restos de la cultura Inca.  Su amiga Jenny optó por ir a Cuzco también.


ELISEO: ¿y crees que te reconcilies con tu novio?

JULIETA: Francamente no. La relación había entrado en un terreno de hastío. Creo que fue un error de mi parte haber hecho el viaje a Perú los dos juntos en un grupo. Lo que pasa es que lo habíamos planeado por seis meses, junto con el grupo de amigos.

ELISEO: Ya voy entendiendo.

JULIETA: A los dos días de haber llegado a Lima tuvo un encuentro íntimo con una peruana que había conocido por internet. Se lo escuché cuando se lo estaba contando a otro amigo del grupo, y ahí mismo terminé con él. Fue la gota que rebalsó el vaso.  Ni siquiera hubo pelea. Hay un vals peruano que dice “se acabó y punto”. Eso fue.

ELISEO: Tu viaje tiene bastante historia, por lo que veo.

JULIETA: jajajajaja ¿Estás pensando en escribir un cuento con las cosas que me han pasado?

ELISEO: No es mala idea.


Ninguno de los dos sospechaba que en los próximos dos días ocurrirían acontecimientos que darían para más de un cuento.


JULIETA: ¿Y tú? ¿Has tenido novias últimamente?

ELISEO: estuve un año con una compañera de universidad. Iba un curso más abajo que yo.

JULIETA: ¿Y qué pasó?

ELISEO: Se fue a estudiar un postgrado a España, por dos años. Antes de irse decidió terminar la relación.

JULIETA: Ya  veo.

ELISEO: En fin, ya está superado. No estábamos del todo enamorados pero de todas maneras el que terminen con uno golpea la autoestima. Pero se supera…

JULIETA: Buena mentalidad…


Él la acompañó al hostal en el que estaba hospedada. Cuando se despidieron, Eliseo le puso la boca como para besarla en los labios, pero ella sonriendo puso la mejilla. “Ha sido un gusto cenar contigo, Eliseo, nos vemos mañana”, fueron sus palabras de despedida.


AL DIA SIGUIENTE SUBEN CAMINANDO A UN CERRO


Se juntaron los cinco en la plaza de armas en la esquina frente a la cual hay dos iglesias. Así  lo habían planeado el día antes.  Jenny ya sabía que Eliseo y Robinson eran primos de Samanta. Comentaron un rato el hecho.


Subieron  a Sacsayhuamán, el que es una fortaleza de la cultura inca, situada en un cerro en el Cuzco. Por la cercanía y para hacer ejercicios, optaron por subir caminando. Llegaron al lugar el que eran restos de construcciones incaicas de piedra y áreas amplias de pasto natural.  También se  veían algunos animales pastando, los que parecían ser llamas, muy propias de la zona andina.

Eliseo sacó  unos apuntes que había impreso sobre el lugar, y comenzó a explicárselos a los del grupo. Incluso les contestó algunas preguntas que no estaban en su impreso. Los otros cuatro lo miraron admirados


Se tomaron fotos, tanto del lugar como personas del grupo. Estaban en un área amplia de pasto natural.  Julieta cargó a su amiga Jenny en  la espalda y caminó con ella. Le pidió a Eliseo que le sacara una foto en esa pose. 


ELISEO (bromeando): Podríamos sacar una foto tú cargándome a mí.

JULIETA: Bien, dale tu cámara a Jenny y súbete a mi espalda.


Julieta dijo eso con toda naturalidad, y Eliseo, Robinson y Cecilia la miraron medianamente sorprendidos. Subió a Eliseo en su espalda como lo había hecho con Jenny.  Lo bajó. Luego le dijo que se abriera de piernas, metió su cabeza, lo alzó y quedo con él sobre sus hombros en posición vertical. Caminó con Eliseo cargado. No pareció cansarse. Cuando lo bajó, los otros cuatro aplaudieron.


ELISEO: Me recuerdas a Samanta, ella también es muy fuerte.

JULIETA: Toca mis brazos y hombros.


La tocó sobre una chaqueta de buzo con la que había subido. Efectivamente pudo notar el volumen y la dureza de sus músculos.


ELISEO: En  realidad me doy cuenta que eres muy fuerte.

La respuesta de Julieta fue una sonrisa.


UN INCIDENTE EN EL CERRO


Siguieron caminando por el lugar hasta que escucharon a dos chicas un poco mayores que ellos, que gritaban con molestia, ante dos tipos que las estaban molestando. Fue la misma Julieta quien les habló primero.


JULIETA: ¿Hay algún problema?


Una de las chicas estaba con jeans y la otra con un buzo deportivo. Por la manera de hablar una era chilena y la otra parecía ser argentina.  Los dos tipos se veían unos pocos años mayores. Uno de los dos era un calvo  pelado al rape, y el otro usaba barba.


La chica de jeans miró fijamente a Julieta y pensó unos instantes antes de responder. No lo hizo ella sino el que el calvo. “No se preocupen, son lesbianas”, dijo. Todos lo miraron desconcertados.


“No los conocemos. Nos trataron de conquistar y como se pusieron insistentes, les dijimos que no nos interesan los hombres, y que somos pareja” , le dijo a Julieta la chica de jeans. Su acento era chileno.

“Y es cierto lo que les dijimos. Somos pareja. Somos lesbianas y queremos vivir nuestra vida”, dijo la chica de buzo. Todos notaron el acento argentino.


“¿Ven? Son lesbianas.  Ya se lo dijimos” dijo el calvo.


 En eso intervino Jenny.  


“A ver quiero entender. Ellas son lesbianas. Nada quieren con ustedes y las están molestando por eso ¿Estoy en lo correcto?”, dijo Jenny dirigiéndose a los dos tipos.

“Entendiste bien. Lo dijiste exactamente como es”, dijo la de buzo.

“Mejor váyanse si no quieren problemas”, dijo el de barba.

“Sí, váyanse. No es asunto de ustedes”. Dijo el calvo. 


Después de lo que habían hablado, todos se habían dado cuenta que los dos tipos eran chilenos. El acento era inconfundible. El tono con el que hablaban sonaba amenazador.  Estaban en una actitud de pocos amigos, y no parecían tener intenciones de acabar el asunto e irse.


ELISEO: Veo que no les gustan las lesbianas. En ese caso déjenlas en paz. No se metan con ella y todos felices.


Los demás asintieron.


EL DE BARBA: Mira huevón, tú no nos vas a decir que hacer. Se van ahora mismo, si no quieren una paliza.

EL CALVO: Ya lo oyeron. Váyanse ahora mismo.


En ese momento Jenny miró a Julieta. Parecieron entenderse con gestos porque Julieta le correspondió la mirada asintiendo con la cabeza.


JULIETA: Bien. Nos vamos todos. Nuestro grupo y las dos chicas. ¿están de acuerdo, chicas?


Las dos chicas asintieron. Se veía que estaban aliviadas y agradecidas.


EL DE BARBA: Si les gustan las lesbianas, allá ustedes. Váyanse todos a la mierda.

ELISEO: Bueno, lo sentimos. En nuestro grupo de cinco hay de todo y hacemos sexo múltiple, hombres con hombres, mujeres con mujeres y hombres con mujeres.


Los del grupo y las dos chicas estallaron en una carcajada.


EL DE BARBA: Estás chistoso, huevón. Te estás ganando un combo en el hocico.

ELISEO: Vas a tener que ponerte en la fila, porque varios me lo quieren dar.


Los del grupo volvieron a reír.  El de barba se comenzó a acercar a Eliseo. Eso indicó que de verdad quería pegarle.  Julieta reaccionó y se puso delante del tipo, evitando que avanzara hacia Eliseo. El tipo le dio un fuerte empujó a Julieta por el costado. Ella movió cuerpo hacia el mismo lado dejando que la mano del tipo siguiera de largo. Con el impulso algo perdió el equilibrio. Lo tomó del brazo y le hizo una zancadilla. El tipo cayó, y miró a Julieta entre molesto y asombrado. Ella lo miró diciéndole “¡ya basta! ¡Paremos esto!”.


EL DE BARBA: Pensándolo bien, no le voy a dar un combo en el hocico a tu amigo. Te voy a agarrar el culo a ti. Y de ahí nos vamos. Lo tienes harto lindo.


El calvo rio. Julieta respiró profundo y levantó las cejas en forma prolongada como diciendo “parece que esto no termina aún. Me está aburriendo”. 


Julieta le hizo un gesto con la mano a Eliseo, Cecilia y Robinson, al que claramente se interpretaba como “déjenme a mí arreglar esto”. Ellos  quedaron quietos mirando lo que iba a pasar. Luego le hizo un gesto a su amiga Jenny. Mirándola movió la cabeza hacia el calvo, como diciéndole a su amiga “preocúpate de él”.   Jenny asintió con la cabeza.


El de barba se acercó y estiró la mano para agarrarle el trasero a Julieta. Ella le dio una patada en la mano, haciendo que gritara. Con la otra mano se tomó  la mano adolorida. Julieta entonces le mandó una patada en el empeine y otra en la parte superior de la pierna. Ambas fueron bastante fuertes, e hicieron que el tipo se doblara. Había perdido la parte de la movilidad de manos y piernas.


El calvo se dirigió a Julieta para atacarla, con clara intención de ayudar a su amigo. Quien se interpuso fue Jenny, y le dio en el costado de la cara un golpe con la  punta de la mano.  Tomó al tipo  con una mano por la muñeca y con la otra por el brazo. Le hizo un barrido de pies con lo que él cayó. En el suelo con la barriga hacia abajo, Jenny le puso un pie encima y le mantuvo el brazo estirado doblándoselo. Por la técnica que usó, no necesitó hacer mucha fuerza para mantenerlo así.  El calvo quedó totalmente inmovilizado por Jenny. Mientras tanto, el de barba estaba en el suelo sentado, y se quejaba por el dolor que le había causado Julieta, tanto en extremidades superiores como inferiores.


JULIETA: Está bien, creo que es suficiente. Nosotros nos vamos. No queremos más problemas con ustedes.  Si nos encontramos de nuevo ni se nos acerquen. Ni a nosotros cinco ni a las chicas.


El de barba asintió.


Jenny mantenía asido por el brazo al calvo, inmovilizado en el suelo. “¿Y tú que dices?” Como el tipo no contestó. Jenny le dobló más el brazo que le tenía asido causándole dolor. “Ay, Ay. No las vamos a molestar más, pero suéltame por favor” dijo el tipo. Jenny recién entonces lo soltó.


DE REGRESO AL CUZCO


Los cinco amigos emprendieron el camino de regreso de bajada al Cuzco. Le dijeron a las dos chicas que bajaran con ella, lo que aceptaron gustosas.


En el camino se presentaron. Los cinco les dijeron sus nombres. “Yo soy Leila”, dijo la argentina. “Y yo me llamo Claudia”, dijo la chilena.


CLAUDIA: Y les estamos muy agradecidas. Les debemos una

LEILA: O más bien dos. Se arriesgaron por nosotras, y gracias.

JULIETA: Creo que era nuestro deber hacerlo. No se puede quedar uno impávido cuando un ser humano agrede a otro. El día de mañana le puede tocar a uno misma.

JENNY: Pienso que lo de los tipos no fue discriminación. Fue violencia.

CLAUDIA: De acuerdo. Discriminación es cuando no te invitan a las casas por orientación sexual. Lo de los tipos fue más que eso.

JULIETA: ¿Quieren contarnos algo más de ustedes?

CLAUDIA: ¿Algo acerca de cómo somos? ¿De cómo nos hicimos pareja?

JULIETA: Claro, si no es molesta. De verdad tengo curiosidad e interés.

JENNY:  Yo también …

CLAUDIA: Bien. Les vamos a contar.

LEILA: Yo soy argentina y Claudia es chilena, como se habrán dado cuenta por los acentos. Yo vivo en Buenos Aires y ella en Chile. Las dos somos periodistas y tenemos veintiocho años. O sea somos de la misma edad. En noviembre pasado hubo un congreso de comunicaciones en Santiago, al que yo asistí.

ELISEO: Yo también soy periodista.

LEILA. Mucho gusto, colega…


Llegaron a la plaza de El Cuzco. Se sentaron en los bancos a descansar. Eran ya las cinco de la tarde.

Repentinamente Julieta le dice a Jenny “date la vuelta y mira”. Jenny obedece y levanta los brazos como signo de exclamación.  Quien estaba de pie era un tipo llamado David su exnovio, con quien había terminado  en diciembre pasado, o sea hacía menos de dos meses.  David estaba de pie, solo, y con los brazos cruzados, mostrando que estaba atento a Jenny.  Se pone de pie y se acerca a él.  

Julieta se queda con el grupo y les cuenta algo de la situación. “Es su exnovio. Con un 90% de probabilidad van a volver”, les dijo a sus amigos. 


Ven que Jenny conversa un buen rato con David.  Al rato vuelve. “Voy a ir con David a recorrer algunos lugares. Más tarde te mando un wasap”, le dijo a Julieta.  Acto seguido se despidió de todos sus nuevos amigos, Robinson, Cecilia, Eliseo, Leila y Claudia.  A todos les dio un gran abrazo. “Seguramente ya no nos veremos, porque mañana regresamos a Santiago”, les dijo. “Denle sus correos a Julieta y nos agregamos a Facebook”, agregó.

Se quedaron un rato más conversando. A ratos se ponían de pie. Ya habían notado que Leila era muy alta.


JULIETA: Eres bien alta, Leila.

LEILA: eso creo, y mido uno ochenta y dos.

ELISEO: Pareciera que es más. 

LEILA: No, eso mido. Y sí, antes de que me pregunten juego básquetbol. 


Todos rieron.


JULIETA (dirigiéndose a Claudia): Tú no eres baja en todo caso.

CLAUDIA: Yo mido uno sesenta y ocho. Soy levemente alta para ser chilena.


Leila era morena de pelo castaño, y Claudia morena de pelo más oscuro. Ambas lo tenían lacio, largo y lo llevaban suelto. Eliseo pensó que, si bien era muy respetable su opción sexual, era una pena que siendo guapas como eran, no pudieran ser disfrutadas por hombres


 UNA CENA CON ELISEO, JULIETA, LEILA Y CLAUDIA


Los amigos salen a cenar. Jenny no iba a estar porque se encontró con David. Julieta no sabía si a esas alturas era novio o exnovio. Robinson y Cecilia quisieron cenar solos, porque era la última noche que iban a estar juntos en el Cuzco.  Entonces la cena fue entre Eliseo, Julieta y sus nuevas amigas Leila y Claudia, pareja entre ellas.  


Llegaron a un restaurante mediano en cuanto a precios. Hicieron el pedido e iniciaron la conversación.


ELISEO: ¿Podemos retomar el tema de la orientación sexual? De verdad me interesa y conocerlas a ustedes nos hace aprender de la vida. 


Julieta asintió, indicando que estaba de acuerdo con la inquietud de Eliseo.


CLAUDIA (sonriendo): No hay problema.

LEILA: Les digo aún más. Claudia y yo valoramos su interés. Mientras más sepan, más nos van a aceptar. Así que adelante, pregunten con tranquilidad.

JULIETA: ¿Cuándo se dieron cuenta de les gustaban las chicas?

CLAUDIA: Yo me di cuenta cuando entré en la adolescencia. Hay una edad en la cual a las mujeres nos empieza a gustar de verdad algún chico. Y  en mi caso me gustaba mucho una compañera de curso. Una vez en su casa le dije que me gustaba. Ella no se molestó, pero le dijo que tenía claro que le gustaban los hombres.

LEILA: Creo que, como dice Claudia, el momento para darse cuenta es la adolescencia. Más o menos cuando llega la menstruación. Meses antes o meses después. Yo también sentí atracción por chicas.

JULIETA: ¿Tuvieron alguna vez relaciones con hombres? Si no quieren no contestan desde luego.

CLAUDIA: Yo las tuve a los quince años. No estuvo mal, pero me sirvió para darme cuenta de mi preferencia por las mujeres.

LEILA: Misma respuesta que Claudia por mi parte, pero fue a los dieciséis años.


Julieta y Eliseo miraban muy interesados.


ELISEO: A veces se piensa que las lesbianas son amachadas, con voz ronca y rasgos masculinos. Ustedes son bastante femeninas, y no solo eso, sino que son atractivas a ojos de los hombres.

LEILA: Eso de que somos todas amachadas es un mito. De existir mujeres como las que dices, claro que existen, pero lo uno implica lo otro.

CLAUDIA: Es lo mismo con los hombres. Hay algunos machotes que pueden enloquecer a las mujeres, pero que son homosexuales. También hay unos tipos que se ven afeminados, pero que son claramente heterosexuales. Como dice Leila, lo uno no implica lo otro.

JULIETA: ¿Pertenecen a algún movimiento homosexual?

CLAUDIA: Yo no, ni estoy en planes de pertenecer.

LEILA. Yo ídem. En Argentina pertenezco a algunos ambientes homosexuales. También tengo amigos héteros que saben de mi condición. Pero eso de salir a marchar o pertenecer a algún movimiento, no va conmigo.

CLAUDIA: Pensamos que la manera de ganar aceptación es en conversaciones como esta, o sea dándonos a conocer en la vida diaria e instancias así. Para nada salimos a marchar,  ni usamos esas banderas de colores del orgullo gay.    Y no criticamos a quienes lo hacen.


Las dos chicas percibieron que Eliseo y Claudia estaban extremadamente interesados en lo que ellas les contaban. El ambiente era de relajación y afecto.


LEILA: Y no creo equivocarme si digo que ustedes nos han caído del cielo. Primero nos defendieron de los dos tipos, y ahora con esta conversación nos están dando la oportunidad de darnos a conocer para que nos comprendan.

CLAUDIA: Así es. Ya los tenemos de amigos, y de nosotras no se deshacen fácil.   


Eliseo y Julieta rieron, y casi a coro dijeron “gracias”.


LEILA: Los dos se han ganado un gran beso.


Acto seguido cada una de las chicas le dio un beso en la mejilla al que tenía más cerca. Leila le dio un beso a Eliseo y Claudia le dio un beso a Julieta.


JULIETA: me da la impresión que hay muchos mitos en torno a la homosexualidad. ¿Nos pueden contar de algunos de ellos?

CLAUDIA. ¡Esa sí es una buena pregunta! Me encanta que la hayas hecho.

LEILA: Sí, muy buena pregunta.

CLAUDIA: Veamos. Lo primero que se piensa es que somos promiscuos, y que hacemos sexo colectivo. Para mí es la mayor de las falacias. La promiscuidad se puede dar tanto entre heteros  como en homos. Somos tan fieles o infieles como lo pueden ser parejas de distinto sexo. Leila y yo no somos promiscuas, y creemos en la fidelidad con la pareja.

LEILA: Segundo mito, la pedofilia.  Eso, muy lamentable, por cierto, lo pueden cometer tanto homos como héteros. La mayoría de los gay y lesbianas no somos pedófilos. Aún más, rechazamos la pedofilia.

CLAUDIA: Tercero, se cree que todos pensamos igual en los temas valóricos. Eso no es así. Hay diversidad de opiniones tanto en héteros como homos.

ELISEO: ¿Cómo en el matrimonio homosexual y la adopción por parte de parejas de un solo sexo?

CLAUDIA: Sí, especialmente en esos dos temas. Incluso Leila y yo tenemos nuestros desacuerdos. Y creo que esos desacuerdos se explican en gran medida porque ella es argentina y yo chilena.

LEILA: yo estoy a favor del matrimonio homosexual.  Pienso que eso ayuda a que nos acepten. De hecho, en algunas partes de Argentina se ha aprobado legalmente.

CLAUDIA: Yo no. El matrimonio tiene que ser entre un hombre y una mujer, porque su origen es religioso. Me gusta la fórmula de la unión civil o el acuerdo de vida en pareja. Tiene que haber un mecanismo legal que nos proteja, en términos de ayuda mutua, herencia etc. Lo que no veo es la necesidad de que esa unión lleve el nombre de “matrimonio”.

ELISEO: tiendo a estar más de acuerdo con Claudia.

JULIETA: Yo también.

ELISEO: ¿Y en cuanto a la adopción?

LEILA: En eso estamos de acuerdo, Claudia y yo. Lo hemos conversado. Nos gustaría adoptar, pero no creemos que sea un derecho que se pueda exigir.  Lo que hay que pensar es en el bienestar del niño. 

CLAUDIA: Chile hoy no está preparado para algo así. Un niño adoptado por homosexuales sería rechazado en muchos ambientes. Sin embargo, creo que eso va a ir cambiando en el futuro. Argentina está más preparado como país.  

LEILA: Así es. Chile en general es más conservador que Argentina. Y Perú es mucho más conservador aún.

CLAUDIA: Cuéntenos algo más de ustedes. ¿Qué actitud tienen con la homosexualidad?

ELISEO: Que merecen respeto y tolerancia. Hay que aceptarlos en distintos ambientes como en estudios y trabajos. En la misma universidad teníamos un grupo de trabajo en el cual había un homosexual. Lo aceptábamos con toda naturalidad.

JULIETA:   Yo pienso igual que Eliseo, aunque no es un tema que haya pensado mucho, ni he conocido de cerca a homosexuales. Y conversar con ustedes ha sido muy enriquecedor.  

LEILA: Con la misma franqueza ¿Algo les molesta con relación a los homosexuales y homosexualidad?

ELISEO: Ya que pides que seamos franco voy serlo. Me desagradan las marchas en las cuales se ven gays besándose y lesbianas haciendo lo mismo. Y mi rechazo es algo emocional, no me preguntes la razón. 

JULIETA: A mí no me gustaría estar en una reunión social viendo a una pareja del mismo sexo expresándose su amor, aunque sea con una simple tomada de mano.

Siguieron conversando temas sobre la orientación sexual hasta que llegó la hora de irse. Al día siguiente Julieta viajaba de vuelta. Las chicas les habían dicho que regresaban el domingo a Santiago.  


Cuando se pusieron de pie para irse, a Julieta le llega un mensaje wasap. Lo mira y se larga a reír con ganas. Los otros la miran.


JULIETA: Es de Jenny. Mejor se los leo. Dice “Amiga, me voy a quedar a dormir con David, ¡¡Estoy Feliz!! Nos vemos mañana a las 8 en el hostal.  TQM”. 


Los otros tres también rieron con ganas.


JULIETA: Esos dos, Jenny y David, se aman y se odian. No pueden estar juntos ni separados.  


De inmediato se escuchó otro pito de wasap del celular de Julieta.


JULIETA: Lo leo. Dice “dales de mi parte un gran beso y abrazo a Claudia y Leila. Me encantó conocerlas”.

CLAUDIA: Diles de nuestra parte que le correspondemos su beso y abrazo y que esperamos seguirlas viendo.


Julieta le transmitió el mensaje a Jenny.


CAMINO DE REGRESO A LOS HOSTALES


Salieron, y los cuatro se fueron caminando. Primero dejaron a Leila y Claudia en su lugar de alojamiento. Se despidieron con grandes abrazos, y quedaron de verse en el futuro. Era cerca de la medianoche.


ELISEO: Hoy es veintiséis de febrero. Va a ser un día inolvidable. Primero por la forma como nos conocimos en el cerro, y luego por esta conversación. Ha sido muy lindo.

JULIETA: Increíble y lindo…


Ante esas palabras Leila y Claudia los volvieron a abrazar para despedirse.


Eliseo y Julieta se fueron con destino al alojamiento de ella. Al ir caminando, a paso no demasiado rápido, se tomaron de las manos en forma espontánea.


JULIETA: Y pensar que nos conocimos recién ayer…

ELISEO: Claro. Es increíble. Siento como si te conociera hace mucho.

JULIETA: Yo también.


Llegaron al destino de Julieta. Se abrazaron largamente y con fuerza. Eliseo sintió como era un poco más alta, pues el mide uno setenta y ella uno setenta y tres. También sintió su cuerpo macizo y fuerte, especialmente hombros y brazos. Sin duda le gustó. Al abrazarse, él le dio a ella repetidos besos en el cachete y en el cuello. Se miraron de frente y se besaron en la boca en forma apasionada.


ELISEO: te mentiría si te dijera que no me gustas mucho.


Ella rio, por la manera de decirlo de él.


Se separaron momentáneamente.  


JULIETA: No me pidas dormir conmigo. Si quieres lo conversamos en Santiago.

ELISEO: Claro que quiero verte en Santiago, y no solo para dormir contigo.


Se volvieron a besar. Él le metió la mano en la espalda por debajo de la ropa, y se la acarició. Sintió su espalda ancha, musculosa y suave a la vez.   Se despidieron, y quedaron que él iba a acompañarla al aeropuerto.


HECHOS POSTERIORES 


Eliseo fue a dejar a Julieta al aeropuerto de Cuzco, el viernes en la mañana. Se encontraron con David y Jenny, quienes habían retomado su romance. 


Mientras esperaban la salida para el vuelo, estuvieron abrazados y tomados de la mano alternadamente. Cuando llamaron a embarcar se dieron grandes besos y abrazos. La relación de pareja ya había empezado 


En Santiago, Eliseo y Julieta se vieron el lunes. El mismo martes tuvieron el primer encuentro sexual de muchos. Estuvieron en pareja por largo tiempo, no sin algunos problemas. Formaron una familia de la cual salió descendencia. 


Robinson y Cecilia quedaron como novios. Él hizo un par de viajes a Lima para verla, y ella fue una vez a Santiago. Sin embargo, la distancia hizo lo suyo y su romance duro un poco más de un año.


Con Leila y Claudia formaron una sólida amistad. Ellas se casaron en una provincia de Argentina en la cual se acepta el matrimonio de personas del mismo sexo. Se establecieron en Buenos Aires. En viajes a Chile se vieron muchas veces con Jenny, Eliseo y Julia.











































































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