domingo, 14 de mayo de 2017

GERMÁN, STEPHANIE Y KELLY






GERMÁN, STEPHANIE Y KELLY ©

Por Esper, esper_cl@yahoo.es


Recorriendo unos negocios Germán se contacta con la hermana una excompañera de colegio, con quien fueron muy amigos y tienen muchas vivencias. Almuerzan los tres, hacen recuerdos y hay nuevos hechos. 


GERMÁN RECORRE UNOS NEGOCIOS


Todo empezó en verano a fines de febrero, cuando Germán se encontraba en Santiago, la ciudad en la que vivía, pasando sus últimos días de vacaciones. Había estado en la playa por quince días, y aún le quedaban tres días de vacaciones. Tenía tomada la decisión de comprar un auto nuevo, y aprovechó el tiempo para recorrer concesionaros, ver modelos y precios. No tenía decidido que marca comprar por lo que visitaba distintos locales de venta. 


Era día viernes en la mañana y entró a una sucursal de Toyota para ver modelos, luego a una de KIA.  Siguió caminando y vio una tienda de alfombras y artesanías importadas, las que podían venir de África o Medio Oriente.  Entró a curiosear.  Lo atendió una mujer algo más joven que él, la que era muy alta y corpulenta. Era rubia de ojos azules. Su tez tenía un tono bronceado y tenía algunas pecas. El pelo lo llevaba un poco más abajo de los hombros, y usaba raya a un costado. 


Ella le contó que las alfombras las traían de Marruecos y Turquía, al igual que las artesanías. También tenían ventas y despachos por Internet. La chica notó que Germán no estaba interesado en comprar ese día, pero no había más clientes, por lo que estuvo dispuesta a conversar con él de los productos.  


Después de ver unos productos la chica le sugirió que le dejara su correo electrónico para mandarle las novedades que se presentaran. Germán aceptó y le entregó sus datos, incluyendo su teléfono.  Al despedirse ella le entregó su tarjeta de visita, la que él miró rápidamente.  Su nombre era Stephanie, el que junto con su apellido le resultaban totalmente familiares.  Germán la comenzó a mirar fijamente como reconociéndola, al punto que ella le preguntó que ocurría.


STEPHANIE (en tono amable): ¿Qué ocurre? Me miras como si nos hubiéramos conocido antes.

GERMÁN: Creo que estudiamos en el mismo colegio y eres hermana de Kelly.

STEPHANIE: Pues sí, somos hermanas. Ella es mayor que yo por cinco años.

GERMÁN: Kelly y yo fuimos compañeros de curso.

STEPHANIE: ¡Mira que coincidencia! Por tu nombre no te recuerdo, en todo caso.

GERMÁN:  Quizás me recuerdes por mi apodo. Me decían “Gato”.


Ella piensa unos instantes y le viene el recuerdo.


STEPHANIE: Ahora sí te recuerdo jajajaja. Eras seleccionado de fútbol y jugabas de arquero. Varias veces fuiste a nuestra casa, para hacer trabajos en grupo, y asististe a fiestas que hizo mi hermana.

GERMÁN: Justamente. Veo que te acordaste. Con Kelly no solo fuimos compañeros, sino que además bien amigos.

STEPHANIE: ¿Te acuerdas como me decían?

GERMÁN: Sí, creo que te decían “Teffy”.

STEPHANIE: Sí. Aún me dicen así.

GERMÁN: Y estoy seguro que fuiste record de Chile en algún deporte. No me acuerdo si fue de bala, disco…

STEPHANIE: Pues sí. Fui record nacional de lanzamiento de martillo.  Y lo mantengo hasta hoy.

Él recordó la historia. Después de haber vivido en Estados Unidos, las dos hermanas entraron al colegio en el que estudió Germán. Para entonces, Kelly tenía 15 años y fue compañera de Germán hasta que salieron. Stephanie tenía 10 años.  Kelly le provocó mucho impacto a sus compañeros  por su elevada estatura. Además era esbelta y deportista, y llegó rápidamente a ser seleccionada de basquetbol del colegio. Usaba el pelo largo, y lo tenía  más oscuro que el de Stephanie. Su boca grande y labios gruesos realzaban su atractivo y aumentaban su sensualidad. Al momento de salir del colegio medía 1,83.


Germán recordaba que Stephanie era muy alta para su edad, lo cual era lógico pues era hermana de Kelly. Con el tiempo comenzó a destacar en atletismo, específicamente en pruebas que implicaban fuerza, como lanzamiento de bala y del martillo. También destacaba en judo, deporte que había aprendido cuando vivían en los EEUU, y que siguió practicando en el colegio.

Germán y Stephanie siguieron conversando un rato, puesto que no había más clientes. 


GERMÁN: ¿Y qué es de Kelly? Hace años que no sé de ella. Me acuerdo que se fue a vivir a EEUU.

STEPHANIE: Vive allá. Se dedicó al modelaje entre otras actividades, y luego se casó. Vive en Los Ángeles. Tiene dos hijas.

GERMÁN: le das muchos cariños míos.

STEPHANIE: Claro que se los daré. Pienso decirle que estuve contigo. Está en Chile ahora, pero fue a la playa. 


Se despidieron con un beso y abrazo. Cuando conversaban de los productos, sintieron que se agradaban, y se produjo un especie de flirteo. Después que descubrieron que se conocían, ese flirteo pareció acentuarse. 


En la tarde de ese mismo día viernes, Germán recibe un llamado de Kelly a su celular. Se saludan y hablan cariñosamente. Lo invita para el día siguiente, sábado, a almorzar a la casa de sus padres. Los comensales iban a ser solo ella, él y Stephanie, pues toda la familia incluyendo las hijas de Kelly, estaban en la playa.


KELLY Y GERMÁN SE REENCUENTRAN


Cuando se encontraron, Kelly y Germán se dieron grandes abrazos. Él pudo ver como su ex compañera estaba tanto o más guapa que cuando salieron del colegio. Ambos estaban en sus primeros cuarenta y en pleno siglo XXI una mujer de edad está joven y guapa, más aún cuando se cuida con la alimentación y se hace actividad física, como es el caso de Kelly. 


Poco antes de sentarse en la mesa, se dieron cuenta que no había vino. Stephanie dijo que iba a comprar una botella rápidamente. Eso permitió que Kelly y Germán quedaran solos por un rato.


STEPHANIE SALE A COMPRAR Y KELLY CON GERMÁN HACEN RECUERDOS


GERMÁN: ¿Y has sabido de la Cuca?

KELLY: jajajajajajjaaa Sabía que me ibas a preguntar por ella. Y también sabía que lo ibas a hacer cuando no estuviera Stephanie.

GERMÁN: Pues sí. No te lo voy a negar.


Cuca era una compañera de los dos de colegio. Iba en un curso paralelo y era  muy amiga de Kelly. Era de 1,70, tez blanca perlo casi negro rizado, contextura normal con un trasero notable, y anchas espaldas.


Fue con Cuca, y por iniciativa de ella, con quien Germán se inició sexualmente. Tenía 16 años entonces. Cuca lo invitó a su casa cuando  no estaban sus padres ni hermanos. Al llegar ella lo besó en los labios intensamente, a lo cual Germán no se pudo resistir. Ella misma le puso la mano en sus senos para que la manoseara. Luego él le agarró el culo y le apretó las nalgas. Después ella le puso la mano en el pantalón presionándole el pene.  La excitación vino muy rápido y ella lo tomó con fuerza del brazo y se lo llevó al dormitorio conde tuvieron sexo. 


Kelly supo de lo ocurrido. Ella y Cuca sabían que él no había tenido relaciones antes, pues se los dijo en una conversación en la cual estaban solamente los tres. Para entonces las dos chicas ya se habían iniciado. De lo que pasó entre Cuca y Germán, Kelly se enteró. Incluso Cuca se lo contó en presencia de Germán, con lo cual los tres rieron.


KELLY: Bueno, Cuca está casada con un peruano y vive en Lima. Yo fui a su matrimonio a Lima, lo que fue hace unos quince años. De vez en cuando hablamos. Una vez me fue a ver a Los Ángeles con su esposo.

GERMÁN: Bueno, le das mis saludos cuando hables con ella. Como sabes, hemos hecho varias juntas de ex compañeros, del curso y del nivel, y tú y la Cuca, han sido unas de las ausentes por vivir fuera.

KELLY: Así lo he sabido

GERMÁN: ¿Y sigues haciendo apuestas? Todavía recuerdo la apuesta que hiciste con Manuel.


Lo último dicho por Germán le provocó una carajada a Kelly. Ádemás se tapó la boca con la mano como mostrando vergüenza.


KELLY (riendo): ¡Qué desgraciado eres! No sé cómo se te ocurre hacerme recordar eso.

GERMÁN: Bueno. Creo que a ninguno de los que estábamos ese día se nos va a olvidar. Y está vigente la promesa de nunca contarlo.

KELLY: Por supuesto.


LA APUESTA CON UN AMIGO LLAMADO MANUEL, CUANDO ESTABAN EN EL COLEGIO


Habían ido a la casa de Kelly tres amigos del colegio.  Eran Cuca, Germán y Manuel.  Los cuatro eran compañeros de curso y cursaban el penúltimo año.  Kelly ya tenía 17 años, en tanto que los otros tres había cumplido 16 años hacía poco, en fechas cercanas.


Los padres de Kelly estaban fuera de Chile y su Stephanie se había ido a dormir donde su prima. Entonces la casa estaba toda a disposición de Kelly.


Los cuatro ya se habían iniciado sexualmente, y comparaban experiencias.  Estaban ávidos por seguir aprendiendo. Con todo, Cuca y Kelly ya eran más experimentadas que los chicos, y a veces les daban indicaciones de que cosas hacer.  Para esa fecha Germán ya se había iniciado, siendo Cuca su maestra.


Manuel les comentó que ya había conocido el sexo oral, ya que una chica con la que tuvo relaciones se le había lamido el pene antes de penetrarla.


MANUEL:  Creo que eso sirve para calentar, no para terminar. Me lo chuparon para que se me parara bien. Después la penetré, y luego me corrí.

KELLY: Te equivocas. Eso fue una chupada “light”. También se puede terminar.

MANUEL: Pues no creo que me equivoque. Las chupadas de pene son para calentarse, y no para terminar.

CUCA: Kelly tiene razón. También son para acabar. ¿Qué crees, Germán?

GERMÁN: Nunca he acabado en una chupada, pero tiendo creerles a ustedes, chicas, porque son más expertas.


La discusión siguió. Manuel insistió en que no acabaría con sexo oral.


KELLY: Vamos a hacer una apuesta. Yo te digo que te hago acabar en tres minutos o menos.


Manuel la miró perplejo. Cuca y Germán estallaron en una carcajada.


GERMÁN: Anímate Manuel. Igual te va a gustar, aunque pierdas la apuesta.

MANUEL: ¿Y cómo sería la apuesta?

KELLY: Si pierdes, vamos los cuatro a comer una pizza con una ronda de cervezas y tú pagas.

MANUEL: ¿y si gano? Te propongo que en ese caso me dejes tener sexo contigo con penetración.

KELLY (después de pensar unos instantes): Muy bien. ¡Trato Hecho!

MANUEL: ¡Trato hecho!


Después de eso iniciaron los preparativos. Kelly le preguntó a Manuel cuando fue la última vez que había eyaculado. Él contestó que la noche anterior. En ese momento en el que iba a llevar a cabo la prueba eran las 7 de la tarde. En seguida Kelly hizo que los cuatro se prometieran que nunca lo iban a contar, fuera cual fuera el resultado de la apuesta.


La prueba se iba a llevar a cabo en el dormitorio de Kelly, el que estaba en el segundo piso de la casa y tenía baño propio.  Luego le pidió a Cuca y a Germán que esperaran en la terraza, y que no les hablaran durante la apuesta.  Por ningún motivo deberían subir al segundo piso.  Era necesario que tuvieran privacidad para concentrarse.


Kelly y Manuel subieron al cuarto de ella.  Cerró la puerta con pestillo. Le dijo que se lavara bien su miembro en el baño y que se lo secara. Mientras él lo hacía ella se quitó la blusa, el sostén, los jeans, los zapatos y los calcetines. Quedó vestida solo son su diminuto calzón de distintos colores.


Manuel salió del baño y enmudeció al ver a Kelly casi desnuda. Era algo impactante, verla así, con su metro ochenta y tres y atlética. Él, con un metro ochenta era más bajo. Estaba desnudo y la erección ya comenzaba, cosa que Kelly notó, pero no comentó.


Tomó la toalla, y la puso estirada sobre la cama. Hizo que él pusiera su trasero sobre la toalla y que se mantuviera boca arriba.


Entonces Kelly tomó su celular. Puso la alarma para que sonara dentro de tres minutos. El tiempo correría desde que comenzaran las caricias. Manuel tendría que mantenerse sobre la cama, de espalda, sin oponer resistencia a la acción de Kelly.


KELLY: Si no has eyaculado cuando suene la alarma, ganas la apuesta. Si te corres antes, gano yo.

MANUEL: De acuerdo.

KELLY: ¿Listo?

MANUEL: Listo.


Ella echó a andar la alarma. Se acercó a él y le dio un beso en los labios, a boca cerrada. Luego se fue hacia el aparato reproductor, le tomó el pene y los testículos. La erección vino rápido, y el pene de él se puso duro como un resorte. Eso no le tomó más de veinte segundos. “Llevo ya la mitad de mi cometido”, pensó Kelly.


Acto seguido le tomó el pene erecto y le lamió los testículos. Le comenzó a mover el pene, masturbándolo.  Manuel comenzó a gemir. Luego le pasó la boca al pene mismo y se lo metió dentro de su boca mientras le sujetaba la parte inferior con la mano. Con la lengua le acariciaba el glande.


Manuel cerró los ojos y comenzó a gemir más y más. Ella se lo sacaba y metía en su boca en un movimiento regular, y le pasaba la lengua. Manuel empezó a jadear más y más, hasta que finalmente soltó su líquido, el que quedó en el pecho y estómago de ella.


Kelly emitió un largo suspiro de relajo, como quien finalizaba un ejercicio cansador.

Miró el temporizador del celular. “Fueron 57 segundos en total”, dijo ella. Manuel rio con ganas.


MANUEL: Fue increíble. Con gusto voy a pagar la pizza.

KELLY: Me imaginaba que te iba a gustar. Y estaba casi segura que ganaría la apuesta.

MANUEL: Tus labios gruesos ayudan al cometido.

KELLY: y el que mi boca sea ancha también.


Luego le dijo a Manuel que se lavara con la ducha teléfono.  Una vez que lo hizo, ella se desnudó totalmente y se metió a la ducha. “Espérame y bajamos juntos”, le dijo ella. 


Bajaron juntos, y se dirigieron a la terraza, donde estaban Cuca y Germán. Ellos miraron con cara de interrogación esperando que Manuel o Kelly les contara como había terminado la apuesta.


MANUEL (dirigiéndose a los amigos): ¿A dónde prefieren que los invite? ¿a la Pizza Hut o al Domino’s Pizza?


Coca y Germán estallaron en una carcajada, la que fue prolongada.  Kelly y Manuel se contagiaron.  Eso indicaba que había perdido la apuesta.


KELLY: fueron 57 segundos…

MANUEL: Nunca pensé que me iba a gustar perder una apuesta. Kelly es una maestra.


Todos volvieron a reír. Finalmente fueron a las 8 de la noche a comer una pizza con cervezas, invitados por Manuel.


DE VUELTA EN EL ALMUERZO CON KELLY Y SPEPHANIE


Kelly y Germán rieron un rato al recordar la anécdota. Fue una ´poca de experiencias y aprendizajes sexuales para todos. Concluyeron que había sido una etapa importante en la vida de ellos.


KELLY: Cuando estábamos solas con Cuca nos decíamos que éramos un par de putas.

GERMÁN:  jajajjajaa                       

KELLY: Y en realidad lo éramos.  Nos metimos con algunos chicos. Claro que fueron muchos más los que decían que habían tenido algo con nosotras. Más de alguna vez nos llegaron chismes de chicos que decían haber tenido sexo con nosotras, y era mentira.


Al minuto llegó Stephanie con la botella de vino. Él las acompañó a la cocina mientras estaban en los últimos preparativos. Las vio de pie y una vez más percibió la gran estatura de ambas.


GERMÁN: Son bien altas en la familia por lo que veo. Yo conocía la estatura de Kelly, y tú, Stephanie, te ves del mismo porte.

STEPHANIE:  Kelly es más alta. Yo mido 1,82 y ella 1,83.

GERMÁN: Muy alta igual.

STEPHANIE: ¿y tú cuanto mides?

GERMÁN: 1,78. Y peso 76 kilos

STEPHANIE: Más alto que el promedio, en todo caso.

GERMÁN: Así es.

STEPHANIE:   Yo peso 40 kilos más que Kelly.


Germán miró a Stephanie, como no sabiendo que decir. Probablemente empezó a hacer cálculos mentales.


KELLY: Así es. Yo peso 65 kilos. Lo que para mi estatura es ser más bien delgada. Pero no creas que Stephanie es gorda. Es más bien corpulenta y fibrosa.

STEPHANIE:   Yo estoy ahora en 107 kilos.

GERMÁN: No te ves gorda aunque sí muy grande. Se ve que eres de estómago plano.

Ella se levantó el polo, mostrando su abdomen.  Si bien no se veían nudos, tampoco se veía exceso de grasa.

STEPHANIE: Cuando hago ejercicio, cosa que ocurre con frecuencia, a veces uso polos que me dejan el estómago a la vista.

KELLY: Las dos seguimos siendo deportistas.

STEPHANIE: Soy de contextura ósea ancha y gruesa. Nuestro papá es así. En cambio Kelly es delgada y esbelta como nuestra mamá.


La conversación estuvo muy amena, llena de bromas entre todos.  German fue desarrollando con Stephanie la misma afinidad que siempre tuvo con Kelly. Kelly tenía una comida en la noche, y esa era la razón porque se había venido de la playa a Santiago. Encontrarse con Germán a la hora de almuerzo, fue el motivo para adelantar su viaje a la mañana del mismo sábado.


En su momento comentaron que el gran tamaño de Stephanie a veces provocaba rechazo tanto en hombres como mujeres. Otras veces la encontraban muy interesante, agradable y atractiva. Algunos hombres le temían y le guardaban distancia. Sin duda Germán se incluyó entre los que la encontraban atractiva


Germán recordó una vez en la que hizo vencidas con Kelly., cuando estaban en el penúltimo año. Ella ya tenía estatura definitiva y estaba muy en forma. A Germán le faltaba por crecer y desarrollarse. Por todo ello, quien ganó las vencidas fue Kelly. Ella se acordaba perfectamente.


KELLY: Fue en un recreo y éramos unos cuatro en la sala: me acuerdo que apostamos un sándwich y una bebida.

GERMÁN: Así fue, y la apuesta la pagué a la semana siguiente.

KELLY: ¿Quieres repetir la experiencia?

GERMÁN: mmmm, podría ser…

KELLY: Está bien, pero con una condición.

GERMÁN: ¿Cuál?

KELLY: Primero tendrás que hacerla con Stephanie, y si le ganas las puedes hacer conmigo.


Stephanie rio ante la sugerencia de su hermana y miró a Germán como diciéndole “si quieres las hacemos”.  Él le miró una vez más las manos y brazos, los que ya había notado que eran muy grandes y fuertes.


KELLY: Anda, anímate a hacer las vencidas con mi hermana. Quizás le ganas.

GERMÁN: La verdad es que creo que es bien difícil ganarle.


En eso Stephanie puso el codo en la mesa y el antebrazo en forma vertical, en posición de hacer vencidas. Germán se sentó en el lugar opuesto apoyó el codo en la mesa y tomó la mano de ella. Le dijo a Kelly que diera la señal de partida.


“¿Listos?”, dijo Kelly, “empiecen”.  Germán hizo fuerza y logró avanzar en unos 5 centímetros su objetivo. Stephanie hizo fuerza y detuvo el avance. Luego ella comenzó a hacer más y más fuerza. Él resistió un poco, pero al par de segundos no pudo con la potencia de ella.  En breve ella ganó la competencia. Las dos sonreían.


GERMÁN: La verdad es que no me sorprende que me hayas ganado. No dudo que eres muy fuerte.

STEPHANIE: ¿Quieres que te tome en brazos y te levante?

GERMÁN: Claro.  Sé que podrás.


Ella entonces se agachó y lo cargó en su hombro y caminó con él. Luego  lo bajó y lo tomó en brazos.  Germán pudo sentir su olor corporal, lo que comenzó a gustarle.

Pasó el rato y como a las cuatro y media Germán consideró que era prudente retirarse.  


KELLY: Bien Germán ha sido muy agradable.


Stephanie asintió y sonrió.


KELLY: Ustedes dos, ¿qué tal si se juntan en la noche? Germán no sé si tienes que hacer algo que hacer,  pero Stephanie pensaba ir al cine sola. Quizás la podrías acompañar.

STEPHANIE: ¡Kelly! No te pongas celestina. Probablemente Germán tiene cosas que hacer.

GERMAN (Mira a Stephanie): Pues no. Nada tengo planeado para la noche. Si quieres vamos. Creo que no es mala idea.

STEPHANIE: ¿De verdad no te incomoda?

GERMÁN. Pues claro que  no. ¿Vamos?

STEPHANIE: Está bien. Vamos.


Ella tenía decidido la película que quería ver, pues se la habían recomendado. Se dirigieron al computador, y de inmediato compraron dos entradas.



GERMAN: Bien, ha sido muy agradable. Me retiro. Tengo que hacer un par de cosas. Stephanie,  nos vemos más tarde. 


Se pusieron los tres de pie para despedirse. Una vez más Germán disfrutó estar de pie junto a dos mujeres más altas que él. Trató de disimular el impacto que ello le provocaba.


GERMAN Y STEPHANIE VAN AL CINE.


Le película empezaba a las 20:30 y era en el cine de un Mall. Decidieron estar una hora antes para comer algo en el centro de comidas. Vieron un rato las tiendas, y luego optaron por servirse algo de sushi.  


Cuando se dirigían al cine Stephanie tomó del brazo a Germán. Nada especial tenía y no podía tomarse como una seducción, pero él le gustó mucho, ya que era una forma de empezar a tocarse. 


Llegaron al cine, ubicaron sus butacas, y conversaron mientras esperaban la función. Una vez que comenzó la función, y durante ella, seguían conversando, comentando la película y relacionándola con hechos de la vida real. Cerca del final, había escenas de suspenso y algo de terror. Ella se tapó los ojos, y se apoyó en Germán, mostrándose algo asustada.  Él le puso su mano sobre la mano de ella. Ella respondió tomándole la mano y entrelazando los dedos. Así se mantuvieron hasta que terminó la película.  Se notaba que la mano de ella era mucho más grande. 


Salieron del cine pasadas las 10 de la noche. Ella volvió a tomarlo del brazo.  Habían pocas personas en el cine y en el mall en general.  Miraron algunas tiendas. Se detuvieron al ver una vitrina con artesanías, parecidas a las que importaba la tienda que ella administraba. Ella comenzó a explicárselas. Germán le hacía algunas preguntas. Mientras miraban, ella pegó su cuerpo al de Germán.  Él le puso el brazo en la espalda, la que era mucho más grande. Ella le correspondió, abrazándolo por la cintura. Terminaron de ver la tienda y continuaron caminando abrazados por los pasillos del mall. 


Se detuvieron en otra tienda de zapatos para mujer. En forma natural ella le sacó el brazo de la cintura de él y lo puso en su hombro. Él puso el brazo en la cintura de ella. Esa posición era más cómoda para los dos, pues ella era más alta.  


Llegó el momento de irse. Salieron al estacionamiento en el que se veían unos cuantos autos, y no se divisaban personas. Germán la soltó momentáneamente para pagar en la máquina dispuesta para ese efecto. 


Cuando terminó de pagar, vio a Stephanie de pie frente a él y sonriendo pícaramente. Parecía estar obstruyendo el paso de Germán. Sin duda algo quería. Él se acercó y le dio un fuerte abrazo. Ella le puso la cara para que la besara en sus mejillas y cuello. Luego dio vuelta su cara y mirando algo hacia abajo besó a Germán en la boca. Sus lenguas se mantuvieron en contacto y en movimiento. Mientras se besaban se acariciaban y Stephanie osadamente le dio palmadas en el culo.


GERMÁN:  Subamos al auto. Y salgamos de aquí.

STEPHANIE: Bien


Se subieron al auto y se siguieron besando. Salieron del mall.  No solo se siguieron besando, sino que además se manosearon. Germán disfrutaba tener tanto por recorrer con su mano en un cuerpo tan grande y que era fuerte y sólido. Le metió la mano por el escote y le agarró los senos. Mientras lo hacía ella le presionaba la mano con fuerza, la que era mayor a la de él. Llegó un momento en el que ella le puso la mano sobre el pantalón, donde estaba el pene. Eso lo puso muy caliente. 


GERMÁN: ¿Vamos a mi departamento?

STEPHANIE: Vamos.

GERMÁN: ¿Quieres que durmamos juntos?

STEPHANIE: Por supuesto, así lo entendí. Dejame avisarle a Kelly para que no se preocupe si no me ve. 


La mandó un mensaje por WhatsApp a Kelly diciéndole que no iba a dormir en la casa. Al minuto recibió un mensaje de Kelly que decía “ok, pásalo bien”. 


HECHOS POSTERIORES


Esa noche, Germán y Stephanie la pasaron juntos. Ambos lo disfrutaron mucho y se dieron cuenta que se llevaban muy bien. Repitieron la experiencia más de una vez. Decidieron irse a vivir juntos. Con el tiempo tendrían dos hijos. Varias veces viajaron a EEUU para estar con Kelly y recorrer.
























































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