GERMÁN,
STEPHANIE Y KELLY ©
Por Esper, esper_cl@yahoo.es
Recorriendo
unos negocios Germán se contacta con la hermana una excompañera de colegio, con
quien fueron muy amigos y tienen muchas vivencias. Almuerzan los tres, hacen
recuerdos y hay nuevos hechos.
GERMÁN
RECORRE UNOS NEGOCIOS
Todo empezó
en verano a fines de febrero, cuando Germán se encontraba en Santiago, la
ciudad en la que vivía, pasando sus últimos días de vacaciones. Había estado en
la playa por quince días, y aún le quedaban tres días de vacaciones. Tenía
tomada la decisión de comprar un auto nuevo, y aprovechó el tiempo para
recorrer concesionaros, ver modelos y precios. No tenía decidido que marca
comprar por lo que visitaba distintos locales de venta.
Era día
viernes en la mañana y entró a una sucursal de Toyota para ver modelos, luego a
una de KIA. Siguió caminando y vio una
tienda de alfombras y artesanías importadas, las que podían venir de África o Medio
Oriente. Entró a curiosear. Lo atendió una mujer algo más joven que él,
la que era muy alta y corpulenta. Era rubia de ojos azules. Su tez tenía un
tono bronceado y tenía algunas pecas. El pelo lo llevaba un poco más abajo de
los hombros, y usaba raya a un costado.
Ella le
contó que las alfombras las traían de Marruecos y Turquía, al igual que las
artesanías. También tenían ventas y despachos por Internet. La chica notó que
Germán no estaba interesado en comprar ese día, pero no había más clientes, por
lo que estuvo dispuesta a conversar con él de los productos.
Después de
ver unos productos la chica le sugirió que le dejara su correo electrónico para
mandarle las novedades que se presentaran. Germán aceptó y le entregó sus datos,
incluyendo su teléfono. Al despedirse
ella le entregó su tarjeta de visita, la que él miró rápidamente. Su nombre era Stephanie, el que junto con su
apellido le resultaban totalmente familiares.
Germán la comenzó a mirar fijamente como reconociéndola, al punto que
ella le preguntó que ocurría.
STEPHANIE
(en tono amable): ¿Qué ocurre? Me miras como si nos hubiéramos conocido antes.
GERMÁN:
Creo que estudiamos en el mismo colegio y eres hermana de Kelly.
STEPHANIE:
Pues sí, somos hermanas. Ella es mayor que yo por cinco años.
GERMÁN:
Kelly y yo fuimos compañeros de curso.
STEPHANIE:
¡Mira que coincidencia! Por tu nombre no te recuerdo, en todo caso.
GERMÁN: Quizás me recuerdes por mi apodo. Me decían “Gato”.
Ella piensa
unos instantes y le viene el recuerdo.
STEPHANIE:
Ahora sí te recuerdo jajajaja. Eras seleccionado de fútbol y jugabas de
arquero. Varias veces fuiste a nuestra casa, para hacer trabajos en grupo, y
asististe a fiestas que hizo mi hermana.
GERMÁN:
Justamente. Veo que te acordaste. Con Kelly no solo fuimos compañeros, sino que
además bien amigos.
STEPHANIE:
¿Te acuerdas como me decían?
GERMÁN: Sí,
creo que te decían “Teffy”.
STEPHANIE:
Sí. Aún me dicen así.
GERMÁN: Y
estoy seguro que fuiste record de Chile en algún deporte. No me acuerdo si fue
de bala, disco…
STEPHANIE:
Pues sí. Fui record nacional de lanzamiento de martillo. Y lo mantengo hasta hoy.
Él recordó
la historia. Después de haber vivido en Estados Unidos, las dos hermanas
entraron al colegio en el que estudió Germán. Para entonces, Kelly tenía 15
años y fue compañera de Germán hasta que salieron. Stephanie tenía 10 años. Kelly le provocó mucho impacto a sus
compañeros por su elevada estatura.
Además era esbelta y deportista, y llegó rápidamente a ser seleccionada de
basquetbol del colegio. Usaba el pelo largo, y lo tenía más oscuro que el de Stephanie. Su boca
grande y labios gruesos realzaban su atractivo y aumentaban su sensualidad. Al
momento de salir del colegio medía 1,83.
Germán
recordaba que Stephanie era muy alta para su edad, lo cual era lógico pues era
hermana de Kelly. Con el tiempo comenzó a destacar en atletismo, específicamente
en pruebas que implicaban fuerza, como lanzamiento de bala y del martillo.
También destacaba en judo, deporte que había aprendido cuando vivían en los
EEUU, y que siguió practicando en el colegio.
Germán y
Stephanie siguieron conversando un rato, puesto que no había más clientes.
GERMÁN: ¿Y
qué es de Kelly? Hace años que no sé de ella. Me acuerdo que se fue a vivir a
EEUU.
STEPHANIE:
Vive allá. Se dedicó al modelaje entre otras actividades, y luego se casó. Vive
en Los Ángeles. Tiene dos hijas.
GERMÁN: le
das muchos cariños míos.
STEPHANIE:
Claro que se los daré. Pienso decirle que estuve contigo. Está en Chile ahora,
pero fue a la playa.
Se
despidieron con un beso y abrazo. Cuando conversaban de los productos,
sintieron que se agradaban, y se produjo un especie de flirteo. Después que
descubrieron que se conocían, ese flirteo pareció acentuarse.
En la tarde
de ese mismo día viernes, Germán recibe un llamado de Kelly a su celular. Se
saludan y hablan cariñosamente. Lo invita para el día siguiente, sábado, a
almorzar a la casa de sus padres. Los comensales iban a ser solo ella, él y
Stephanie, pues toda la familia incluyendo las hijas de Kelly, estaban en la
playa.
KELLY Y
GERMÁN SE REENCUENTRAN
Cuando se
encontraron, Kelly y Germán se dieron grandes abrazos. Él pudo ver como su ex
compañera estaba tanto o más guapa que cuando salieron del colegio. Ambos
estaban en sus primeros cuarenta y en pleno siglo XXI una mujer de edad está
joven y guapa, más aún cuando se cuida con la alimentación y se hace actividad
física, como es el caso de Kelly.
Poco antes
de sentarse en la mesa, se dieron cuenta que no había vino. Stephanie dijo que
iba a comprar una botella rápidamente. Eso permitió que Kelly y Germán quedaran
solos por un rato.
STEPHANIE
SALE A COMPRAR Y KELLY CON GERMÁN HACEN RECUERDOS
KELLY:
jajajajajajjaaa Sabía que me ibas a preguntar por ella. Y también sabía que lo
ibas a hacer cuando no estuviera Stephanie.
GERMÁN:
Pues sí. No te lo voy a negar.
Cuca era
una compañera de los dos de colegio. Iba en un curso paralelo y era muy amiga de Kelly. Era de 1,70, tez blanca
perlo casi negro rizado, contextura normal con un trasero notable, y anchas
espaldas.
Fue con Cuca,
y por iniciativa de ella, con quien Germán se inició sexualmente. Tenía 16 años
entonces. Cuca lo invitó a su casa cuando
no estaban sus padres ni hermanos. Al llegar ella lo besó en los labios
intensamente, a lo cual Germán no se pudo resistir. Ella misma le puso la mano
en sus senos para que la manoseara. Luego él le agarró el culo y le apretó las
nalgas. Después ella le puso la mano en el pantalón presionándole el pene. La excitación vino muy rápido y ella lo tomó
con fuerza del brazo y se lo llevó al dormitorio conde tuvieron sexo.
Kelly supo de
lo ocurrido. Ella y Cuca sabían que él no había tenido relaciones antes, pues
se los dijo en una conversación en la cual estaban solamente los tres. Para
entonces las dos chicas ya se habían iniciado. De lo que pasó entre Cuca y
Germán, Kelly se enteró. Incluso Cuca se lo contó en presencia de Germán, con
lo cual los tres rieron.
KELLY:
Bueno, Cuca está casada con un peruano y vive en Lima. Yo fui a su matrimonio a
Lima, lo que fue hace unos quince años. De vez en cuando hablamos. Una vez me
fue a ver a Los Ángeles con su esposo.
GERMÁN:
Bueno, le das mis saludos cuando hables con ella. Como sabes, hemos hecho
varias juntas de ex compañeros, del curso y del nivel, y tú y la Cuca, han sido
unas de las ausentes por vivir fuera.
KELLY: Así
lo he sabido
GERMÁN: ¿Y sigues haciendo apuestas? Todavía recuerdo la
apuesta que hiciste con Manuel.
Lo último dicho por Germán le provocó una carajada a Kelly.
Ádemás se tapó la boca con la mano como mostrando vergüenza.
KELLY (riendo): ¡Qué desgraciado eres! No sé cómo se te
ocurre hacerme recordar eso.
GERMÁN: Bueno. Creo que a ninguno de los que estábamos ese
día se nos va a olvidar. Y está vigente la promesa de nunca contarlo.
KELLY: Por supuesto.
LA APUESTA CON UN AMIGO LLAMADO MANUEL, CUANDO ESTABAN EN EL
COLEGIO
Habían ido a la casa de Kelly tres amigos del colegio. Eran Cuca, Germán y Manuel. Los cuatro eran compañeros de curso y
cursaban el penúltimo año. Kelly ya
tenía 17 años, en tanto que los otros tres había cumplido 16 años hacía poco, en
fechas cercanas.
Los padres de Kelly estaban fuera de Chile y su Stephanie se
había ido a dormir donde su prima. Entonces la casa estaba toda a disposición
de Kelly.
Los cuatro ya se habían iniciado sexualmente, y comparaban
experiencias. Estaban ávidos por seguir
aprendiendo. Con todo, Cuca y Kelly ya eran más experimentadas que los chicos,
y a veces les daban indicaciones de que cosas hacer. Para esa fecha Germán ya se había iniciado,
siendo Cuca su maestra.
Manuel les comentó que ya había conocido el sexo oral, ya
que una chica con la que tuvo relaciones se le había lamido el pene antes de
penetrarla.
MANUEL: Creo que eso
sirve para calentar, no para terminar. Me lo chuparon para que se me parara
bien. Después la penetré, y luego me corrí.
KELLY: Te equivocas. Eso fue una chupada “light”. También se
puede terminar.
MANUEL: Pues no creo que me equivoque. Las chupadas de pene
son para calentarse, y no para terminar.
CUCA: Kelly tiene razón. También son para acabar. ¿Qué
crees, Germán?
GERMÁN: Nunca he acabado en una chupada, pero tiendo
creerles a ustedes, chicas, porque son más expertas.
La discusión siguió. Manuel insistió en que no acabaría con
sexo oral.
KELLY: Vamos a hacer una apuesta. Yo te digo que te hago
acabar en tres minutos o menos.
Manuel la miró perplejo. Cuca y Germán estallaron en una
carcajada.
GERMÁN: Anímate Manuel. Igual te va a gustar, aunque pierdas
la apuesta.
MANUEL: ¿Y cómo sería la apuesta?
KELLY: Si pierdes, vamos los cuatro a comer una pizza con
una ronda de cervezas y tú pagas.
MANUEL: ¿y si gano? Te propongo que en ese caso me dejes
tener sexo contigo con penetración.
KELLY (después de pensar unos instantes): Muy bien. ¡Trato
Hecho!
MANUEL: ¡Trato hecho!
Después de eso iniciaron los preparativos. Kelly le preguntó
a Manuel cuando fue la última vez que había eyaculado. Él contestó que la noche
anterior. En ese momento en el que iba a llevar a cabo la prueba eran las 7 de
la tarde. En seguida Kelly hizo que los cuatro se prometieran que nunca lo iban
a contar, fuera cual fuera el resultado de la apuesta.
La prueba se iba a llevar a cabo en el dormitorio de Kelly,
el que estaba en el segundo piso de la casa y tenía baño propio. Luego le pidió a Cuca y a Germán que
esperaran en la terraza, y que no les hablaran durante la apuesta. Por ningún motivo deberían subir al segundo
piso. Era necesario que tuvieran
privacidad para concentrarse.
Kelly y Manuel subieron al cuarto de ella. Cerró la puerta con pestillo. Le dijo que se
lavara bien su miembro en el baño y que se lo secara. Mientras él lo hacía ella
se quitó la blusa, el sostén, los jeans, los zapatos y los calcetines. Quedó
vestida solo son su diminuto calzón de distintos colores.
Manuel salió del baño y enmudeció al ver a Kelly casi
desnuda. Era algo impactante, verla así, con su metro ochenta y tres y
atlética. Él, con un metro ochenta era más bajo. Estaba desnudo y la erección
ya comenzaba, cosa que Kelly notó, pero no comentó.
Tomó la toalla, y la puso estirada sobre la cama. Hizo que
él pusiera su trasero sobre la toalla y que se mantuviera boca arriba.
Entonces Kelly tomó su celular. Puso la alarma para que
sonara dentro de tres minutos. El tiempo correría desde que comenzaran las
caricias. Manuel tendría que mantenerse sobre la cama, de espalda, sin oponer
resistencia a la acción de Kelly.
KELLY: Si no has eyaculado cuando suene la alarma, ganas la
apuesta. Si te corres antes, gano yo.
MANUEL: De acuerdo.
KELLY: ¿Listo?
MANUEL: Listo.
Ella echó a andar la alarma. Se acercó a él y le dio un beso
en los labios, a boca cerrada. Luego se fue hacia el aparato reproductor, le
tomó el pene y los testículos. La erección vino rápido, y el pene de él se puso
duro como un resorte. Eso no le tomó más de veinte segundos. “Llevo ya la mitad
de mi cometido”, pensó Kelly.
Acto seguido le tomó el pene erecto y le lamió los
testículos. Le comenzó a mover el pene, masturbándolo. Manuel comenzó a gemir. Luego le pasó la boca
al pene mismo y se lo metió dentro de su boca mientras le sujetaba la parte
inferior con la mano. Con la lengua le acariciaba el glande.
Manuel cerró los ojos y comenzó a gemir más y más. Ella se
lo sacaba y metía en su boca en un movimiento regular, y le pasaba la lengua.
Manuel empezó a jadear más y más, hasta que finalmente soltó su líquido, el que
quedó en el pecho y estómago de ella.
Kelly emitió un largo suspiro de relajo, como quien
finalizaba un ejercicio cansador.
Miró el temporizador del celular. “Fueron 57 segundos en
total”, dijo ella. Manuel rio con ganas.
MANUEL: Fue increíble. Con gusto voy a pagar la pizza.
KELLY: Me imaginaba que te iba a gustar. Y estaba casi
segura que ganaría la apuesta.
MANUEL: Tus labios gruesos ayudan al cometido.
KELLY: y el que mi boca sea ancha también.
Luego le dijo a Manuel que se lavara con la ducha
teléfono. Una vez que lo hizo, ella se
desnudó totalmente y se metió a la ducha. “Espérame y bajamos juntos”, le dijo
ella.
Bajaron juntos, y se dirigieron a la terraza, donde estaban
Cuca y Germán. Ellos miraron con cara de interrogación esperando que Manuel o
Kelly les contara como había terminado la apuesta.
MANUEL (dirigiéndose a los amigos): ¿A dónde prefieren que
los invite? ¿a la Pizza Hut o al Domino’s Pizza?
Coca y Germán estallaron en una carcajada, la que fue prolongada. Kelly y Manuel se contagiaron. Eso indicaba que había perdido la apuesta.
KELLY: fueron 57 segundos…
MANUEL: Nunca pensé que me iba a gustar perder una apuesta.
Kelly es una maestra.
Todos volvieron a reír. Finalmente fueron a las 8 de la
noche a comer una pizza con cervezas, invitados por Manuel.
DE VUELTA EN EL ALMUERZO CON KELLY Y SPEPHANIE
Kelly y Germán rieron un rato al recordar la anécdota. Fue
una ´poca de experiencias y aprendizajes sexuales para todos. Concluyeron que
había sido una etapa importante en la vida de ellos.
KELLY: Cuando estábamos solas con Cuca nos decíamos que
éramos un par de putas.
GERMÁN: jajajjajaa
KELLY: Y en realidad lo éramos. Nos metimos con algunos chicos. Claro que
fueron muchos más los que decían que habían tenido algo con nosotras. Más de
alguna vez nos llegaron chismes de chicos que decían haber tenido sexo con
nosotras, y era mentira.
Al minuto
llegó Stephanie con la botella de vino. Él las acompañó a la cocina mientras
estaban en los últimos preparativos. Las vio de pie y una vez más percibió la
gran estatura de ambas.
GERMÁN: Son
bien altas en la familia por lo que veo. Yo conocía la estatura de Kelly, y tú,
Stephanie, te ves del mismo porte.
STEPHANIE: Kelly es más alta. Yo mido 1,82 y ella 1,83.
GERMÁN: Muy
alta igual.
STEPHANIE:
¿y tú cuanto mides?
GERMÁN:
1,78. Y peso 76 kilos
STEPHANIE: Más
alto que el promedio, en todo caso.
GERMÁN: Así
es.
STEPHANIE: Yo peso 40 kilos más que Kelly.
Germán miró
a Stephanie, como no sabiendo que decir. Probablemente empezó a hacer cálculos
mentales.
KELLY: Así
es. Yo peso 65 kilos. Lo que para mi estatura es ser más bien delgada. Pero no
creas que Stephanie es gorda. Es más bien corpulenta y fibrosa.
STEPHANIE:
Yo estoy ahora en 107 kilos.
GERMÁN: No te ves gorda aunque sí muy grande.
Se ve que eres de estómago plano.
Ella se levantó el polo, mostrando su
abdomen. Si bien no se veían nudos, tampoco
se veía exceso de grasa.
STEPHANIE: Cuando hago ejercicio, cosa que
ocurre con frecuencia, a veces uso polos que me dejan el estómago a la vista.
KELLY: Las dos seguimos siendo deportistas.
STEPHANIE: Soy de contextura ósea ancha y
gruesa. Nuestro papá es así. En cambio Kelly es delgada y esbelta como nuestra
mamá.
La conversación estuvo muy amena, llena de
bromas entre todos. German fue
desarrollando con Stephanie la misma afinidad que siempre tuvo con Kelly. Kelly
tenía una comida en la noche, y esa era la razón porque se había venido de la
playa a Santiago. Encontrarse con Germán a la hora de almuerzo, fue el motivo
para adelantar su viaje a la mañana del mismo sábado.
En su momento comentaron que el gran tamaño de
Stephanie a veces provocaba rechazo tanto en hombres como mujeres. Otras veces
la encontraban muy interesante, agradable y atractiva. Algunos hombres le
temían y le guardaban distancia. Sin duda Germán se incluyó entre los que la
encontraban atractiva
Germán recordó una vez en la que hizo vencidas
con Kelly., cuando estaban en el penúltimo año. Ella ya tenía estatura
definitiva y estaba muy en forma. A Germán le faltaba por crecer y
desarrollarse. Por todo ello, quien ganó las vencidas fue Kelly. Ella se
acordaba perfectamente.
KELLY: Fue en un recreo y éramos unos cuatro en
la sala: me acuerdo que apostamos un sándwich y una bebida.
GERMÁN: Así fue, y la apuesta la pagué a la
semana siguiente.
KELLY: ¿Quieres repetir la experiencia?
GERMÁN: mmmm, podría ser…
KELLY: Está bien, pero con una condición.
GERMÁN: ¿Cuál?
KELLY: Primero tendrás que hacerla con
Stephanie, y si le ganas las puedes hacer conmigo.
Stephanie rio ante la sugerencia de su hermana
y miró a Germán como diciéndole “si quieres las hacemos”. Él le miró una vez más las manos y brazos, los
que ya había notado que eran muy grandes y fuertes.
KELLY: Anda, anímate a hacer las vencidas con
mi hermana. Quizás le ganas.
GERMÁN: La verdad es que creo que es bien
difícil ganarle.
En eso Stephanie puso el codo en la mesa y el
antebrazo en forma vertical, en posición de hacer vencidas. Germán se sentó en
el lugar opuesto apoyó el codo en la mesa y tomó la mano de ella. Le dijo a
Kelly que diera la señal de partida.
“¿Listos?”, dijo Kelly, “empiecen”. Germán hizo fuerza y logró avanzar en unos 5
centímetros su objetivo. Stephanie hizo fuerza y detuvo el avance. Luego ella
comenzó a hacer más y más fuerza. Él resistió un poco, pero al par de segundos
no pudo con la potencia de ella. En
breve ella ganó la competencia. Las dos sonreían.
GERMÁN: La verdad es que no me sorprende que me
hayas ganado. No dudo que eres muy fuerte.
STEPHANIE: ¿Quieres que te tome en brazos y te
levante?
GERMÁN: Claro. Sé que podrás.
Ella entonces se agachó y lo cargó en su hombro
y caminó con él. Luego lo bajó y lo tomó
en brazos. Germán pudo sentir su olor
corporal, lo que comenzó a gustarle.
Pasó el rato y como a las cuatro y media Germán
consideró que era prudente retirarse.
KELLY: Bien Germán ha sido muy agradable.
Stephanie asintió y sonrió.
KELLY: Ustedes dos, ¿qué tal si se juntan en la
noche? Germán no sé si tienes que hacer algo que hacer, pero Stephanie pensaba ir al cine sola. Quizás
la podrías acompañar.
STEPHANIE: ¡Kelly! No te pongas celestina. Probablemente
Germán tiene cosas que hacer.
GERMAN (Mira a Stephanie): Pues no. Nada tengo
planeado para la noche. Si quieres vamos. Creo que no es mala idea.
STEPHANIE: ¿De verdad no te incomoda?
GERMÁN. Pues claro que no. ¿Vamos?
STEPHANIE: Está bien. Vamos.
Ella tenía decidido la película que quería ver,
pues se la habían recomendado. Se dirigieron al computador, y de inmediato
compraron dos entradas.
GERMAN: Bien, ha sido muy agradable. Me retiro.
Tengo que hacer un par de cosas. Stephanie,
nos vemos más tarde.
Se pusieron los tres de pie para despedirse. Una
vez más Germán disfrutó estar de pie junto a dos mujeres más altas que él.
Trató de disimular el impacto que ello le provocaba.
GERMAN Y STEPHANIE VAN AL CINE.
Le película empezaba a las 20:30 y era en el
cine de un Mall. Decidieron estar una hora antes para comer algo en el centro
de comidas. Vieron un rato las tiendas, y luego optaron por servirse algo de sushi.
Cuando se dirigían al cine Stephanie tomó del
brazo a Germán. Nada especial tenía y no podía tomarse como una seducción, pero
él le gustó mucho, ya que era una forma de empezar a tocarse.
Llegaron al cine, ubicaron sus butacas, y
conversaron mientras esperaban la función. Una vez que comenzó la función, y
durante ella, seguían conversando, comentando la película y relacionándola con
hechos de la vida real. Cerca del final, había escenas de suspenso y algo de
terror. Ella se tapó los ojos, y se apoyó en Germán, mostrándose algo asustada.
Él le puso su mano sobre la mano de
ella. Ella respondió tomándole la mano y entrelazando los dedos. Así se
mantuvieron hasta que terminó la película. Se notaba que la mano de ella era mucho más
grande.
Salieron del cine pasadas las 10 de la noche. Ella
volvió a tomarlo del brazo. Habían pocas
personas en el cine y en el mall en general. Miraron algunas tiendas. Se detuvieron al ver
una vitrina con artesanías, parecidas a las que importaba la tienda que ella
administraba. Ella comenzó a explicárselas. Germán le hacía algunas preguntas.
Mientras miraban, ella pegó su cuerpo al de Germán. Él le puso el brazo en la espalda, la que era
mucho más grande. Ella le correspondió, abrazándolo por la cintura. Terminaron
de ver la tienda y continuaron caminando abrazados por los pasillos del mall.
Se detuvieron en otra tienda de zapatos para
mujer. En forma natural ella le sacó el brazo de la cintura de él y lo puso en
su hombro. Él puso el brazo en la cintura de ella. Esa posición era más cómoda
para los dos, pues ella era más alta.
Llegó el momento de irse. Salieron al
estacionamiento en el que se veían unos cuantos autos, y no se divisaban
personas. Germán la soltó momentáneamente para pagar en la máquina dispuesta
para ese efecto.
Cuando terminó de pagar, vio a Stephanie de pie
frente a él y sonriendo pícaramente. Parecía estar obstruyendo el paso de
Germán. Sin duda algo quería. Él se acercó y le dio un fuerte abrazo. Ella le
puso la cara para que la besara en sus mejillas y cuello. Luego dio vuelta su
cara y mirando algo hacia abajo besó a Germán en la boca. Sus lenguas se
mantuvieron en contacto y en movimiento. Mientras se besaban se acariciaban y
Stephanie osadamente le dio palmadas en el culo.
GERMÁN:
Subamos al auto. Y salgamos de aquí.
STEPHANIE: Bien
Se subieron al auto y se siguieron besando.
Salieron del mall. No solo se siguieron
besando, sino que además se manosearon. Germán disfrutaba tener tanto por
recorrer con su mano en un cuerpo tan grande y que era fuerte y sólido. Le
metió la mano por el escote y le agarró los senos. Mientras lo hacía ella le
presionaba la mano con fuerza, la que era mayor a la de él. Llegó un momento en
el que ella le puso la mano sobre el pantalón, donde estaba el pene. Eso lo
puso muy caliente.
GERMÁN: ¿Vamos a mi departamento?
STEPHANIE: Vamos.
GERMÁN: ¿Quieres que durmamos juntos?
STEPHANIE: Por supuesto, así lo entendí. Dejame
avisarle a Kelly para que no se preocupe si no me ve.
La mandó un mensaje por WhatsApp a Kelly
diciéndole que no iba a dormir en la casa. Al minuto recibió un mensaje de
Kelly que decía “ok, pásalo bien”.
HECHOS POSTERIORES
Esa noche, Germán y Stephanie la pasaron
juntos. Ambos lo disfrutaron mucho y se dieron cuenta que se llevaban muy bien.
Repitieron la experiencia más de una vez. Decidieron irse a vivir juntos. Con
el tiempo tendrían dos hijos. Varias veces viajaron a EEUU para estar con Kelly
y recorrer.


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