LILIA, ALIAS MORTICIA, ALIAS LADY VAMPIRO –
PARTE 1 ©
Por Esper, esper_cl@yahoo.es
Lilia es una profesora de
matemáticas que, por su aspecto de mujer vampiro, lleva sus ápodos. Es alta y
fuerte, y por facebook conoce a Gabriel, diez años menor que ella, y más bajo.
QUIEN ES LILIA, APODADA LILY
En una comuna de Santiago de Chile llamada
Peñalolén hay varios condominios de casas de dos pisos. En uno de ellos,
compuesto de dieciséis casas, vive Lilia, la protagonista de esta historia,
quien a la fecha tiene 47 años. Todos la
conocen como Lily.
Ella llegó hace diecisiete años con su hija
Natalia, una vez que se separó. Su hija
estudia agronomía y pasa bastante tiempo en el campo en un fundo en el que vive
su papá y abuelos. Natalia y Lily se llevan bastante bien, a pesar de que pasan
bastante tiempo sin verse por los viajes de la hija. De
este modo, Lily está sola en su casa una parte importante del tiempo. Parientes
y amigos le han sugerido que se cambie a algo más pequeño, pero ella se ha
negado, por cuanto recibe muchas visitas, y tiene parientes de fuera de
Santiago que vienen a dormir en su casa. En el verano pasa tardes enteras con
amigos en la parte trasera, en la hay una piscina con un pequeño quincho.
Lily es de pelo casi negro, lacio con una
muy leve ondulación. Lo usa largo sin flecos y con raya al medio. Le gusta llevar el pelo suelto, lo que hace
cada vez que puede. Se lo toma para el trabajo y para hacer deportes y
ejercicios. Su tez es clara y sus ojos
son cafés. Se maquilla intensamente en
los ojos. Su edad está en torno a los 50
años. Mide 1,77. Es musculosa y de
espaldas muy anchas, en parte porque ha sido una gran nadadora. De joven fue
campeona y seleccionada nacional en estilo libre. Además de la natación que practica, va al
gimnasio y hace pesas. En diversas ocasiones ha cargado hombres más pesados que
ella sobre su espalda y hombros. A ellos mismos les ha ganado en vencidas.
Por su aspecto y porque le gusta vestirse
de negro, algunos la llaman “Morticia”. Ese apodo, del personaje de “las familia
Addams”, lo recibió desde niña, cuando varios de sus compañeros de colegio
notaron que se parecía a Morticia, la dama de la zaga y serie televisiva. Para entonces le desagradaba que la llamaran
así. Con el tiempo fue conociendo el personaje, y le comenzó a agradar, de
manera que hoy acepta sin reparos que sus excompañeros de colegio la llamen
así. Igualmente no le incomodan otros
apodos como “Vampira” o “Lady Vampiro”, también en alusión
a su aspecto. Estos últimos apodos los
recibía más bien en la universidad. Incluso muchos la llamaban “Lady” en
abreviatura del apodo de Lady Vampiro. En
parte del apodo se lo ganó porque en ocasiones tenía una mirada enigmática,
según la cual parecía enojada o que iba a reñir a alguien.
Es profesora de matemáticas y trabaja en un
colegio de niñas. Las chicas la quieren mucho, y le cuentan sus problemas. Lily
las escucha y las aconseja, procurando no meterse demasiado para no causar
problemas, ni tenerlos ella. Más de alguna vez ha puesto orden cuando alguna
chica le hace bullying a otra.
LILY PARTICIPA EN FOROS DE FACEBOOK, Y
CONOCE A GABRIEL.
A Lily le gusta conectarse a Facebook, y
participar en los grupos de discusión política. Lo hace por un rato en algunas
noches después de la piscina o gimnasio, y en sus periodos de vacaciones. Ella tenía una posición de derecha y discute
arduamente con quienes tenían una posición distinta. Evita los insultos, y no
tolera que otros los escriban.
Fue en ese grupo donde conoció a Gabriel,
quien tenía una posición de centroizquierda. Normalmente no estaban de acuerdo
y discutían, pero los argumentos se los de daban con mucho respeto, y a veces
se hacían bromas en las conversaciones.
Llegó el momento en el que él le hizo petición de amistad vía Facebook y
ella lo aceptó.
De ahí en adelante conversaron con alguna
frecuencia. Gabriel era profesor igual
que ella, pero no de matemáticas sino de lenguaje. Junto con su familia era
sostenedor de un colegio subvencionado por el estado. Eso les dio mucho tema de conversación. Vivía en La Serena, que queda cuatrocientos
kilómetros al norte de Santiago. Resultó tener 10 años menos que ella. Era
casado y tenía dos hijos, de 12 y 9 años. Según fue contando, no se llevaba
bien con su mujer. Lily de inmediato pensó que podría ser un invento que le
permitiera tener algo con ella. Sin embargo, le pareció que Gabriel era sincero,
y los problemas que contaba parecían ser creíbles y reales.
Desde un primer momento encontró que Lily
era muy guapa, y se lo dijo. Ella le explicó que siempre había sido deportista.
En su perfil en Facebook tenía varias fotos de ella practicando natación. Parte de esas fotos había sido tomadas con
zoom. A Gabriel le impresionó una foto tomada con zoom en la que a ella se le
veían sus anchas espaldas cuando estaba nadando de pecho. Sus brazos eran gruesos y fuertes, lo que se
percibía en otras de esas fotos
relacionadas con la natación. A veces usaba un gorro para nadar y otras se
tomaba el pelo haciéndose en un tomate en la parte superior del cuello.
GABRIEL: De verdad te encuentro muy
atractiva.
LILY: Gracias, Gabriel. Tú tampoco estás
nada de mal.
GABRIEL: ¿Nos conoceremos algún día en
persona?
LILY: Si tú y yo lo queremos, así va a ser.
No creo que se dé que nos conozcamos por
azar.
GABRIEL: Sabia respuesta….
LILY: Claro, si soy una bruja.
GABRIEL: Una bruja muy guapa.
LILY: Gracias otra vez.
GABRIEL: De verdad me gustaría conocerte en
persona.
LILY: ¿Eso es una petición?
GABRIEL: Sí.
LILY: Bueno, cuando vengas a Santiago, me
llamas y nos tomamos un café juntos. No tienes para qué contárselo a tu esposa
o persona alguna, si quieres evitar problemas.
GABRIEL: ¡Excelente! Va a ser agradable
vernos.
LILY: Eso mismo pienso. Pero no creas que el que quiera juntarme
contigo significa que va a haber otra cosa.
Eso es otro tema.
GABRIEL: Está bien.
Él se quedó pensando en lo último que dijo
Lily. Por la forma en que lo dijo y las
palabras que usó, daba la impresión que estaría dispuesta a algo más, si se dan
las cosas.
UN CAFÉ CON LILY
Una semana después se dio que a Gabriel le
tocó ir a Santiago por tres de días. Se juntaron en un lugar lejano a aquel en
el que él estaba alojado. Él fue a pie y ella en auto. La hora convenida fue
las seis de la tarde. Era fines de marzo y aun hacía calor de verano, pero en
las tardes comenzaba a refrescar. Gabriel llegó caminando. Iba a entrar al café cuando vio que de un
auto bajó una mujer, a quien reconoció inmediatamente como Lily. Estaba con
jeans de corte muy pulcro, y una blusa de color azul oscuro de manga tres cuartos. Sus zapatos, color
café oscuro, tenían algo de tacón.
Ella lo vio, lo reconoció, lo miró y
sonrió. Se abrazaron y él le dio un beso en el cachete. Se dijeron cálidas
palabras de saludo.
LILY: Voy a entrar yo primero y me voy a
sentar en una mesa que queda en una especie de jardín trasero. Espera un par de minutos, entras tú y me
alcanzas.
GABRIEL: Muy bien.
Lo que había propuesto Lily era para
reducir la probabilidad de encontrarse con algún conocido de él. Gabriel así lo entendió. Esperó un par de
minutos, atravesó el café y se dirigió al jardín trasero, en el que había solo
dos mesas. Lily se puso de pie y se volvieron a saludar. Desde la mesa que había escogido no se veía
el interior del café, con lo cual tenían privacidad.
Conversaron de varios temas, entre los
cuales desde luego estaba las discusiones políticas. Después pasaron a las
vidas personales de cada uno, incluyendo los problemas matrimoniales de
Gabriel. Siguió el tema del físico de
ella.
GABRIEL: Eres tan guapa como en las fotos,
pero más alta de lo que suponía.
LILY: Mido 1,77, ¿y tú?
GABRIEL: 1,73. Y eres de contextura fuerte.
Eres tal cual lo había visto en las
fotos, y se ve que es por la natación.
LILY (sonriendo): Y por el gimnasio y las pesas.
Además, algo hizo la genética.
GABRIEL: Se nota.
LILY: Tómame mi brazo
Gabriel obedece y siente el grosor, y el
bíceps y tríceps cuando ella dobla y estira el brazo.
GABRIEL: ¡Impresionante! No solo el tamaño
sino también la solidez. Se ve que hay
mucho músculo.
Lamentablemente para Gabriel, tenía que
irse al terminal de buses para volver a su ciudad. Pensó que el encuentro
podría dar para más, o sea para conocerse íntimamente. Pasado las ocho Lily lo
fue a dejar en su auto a una estación de metro. Al llegar él le dio un beso en
la mejilla para despedirse. Lily le dijo “otro beso” y le tomó su cabeza y le
dio ella un beso a él en el cachete, apretado y prolongado.
LILY Y GABRIEL COMENTAN SU ENCUENTRO
Al día siguiente, a eso de las siete de la
tarde, estaba cada uno en su casa; Lily en Santiago y Gabriel en La Serena.
Aprovechando que la esposa de él y sus hijos habían salido, se dispusieron a
conversar. Primero lo hicieron por Facebook. Desde luego, que el encuentro en
el café fue tema.
GABRIEL: Realmente lo pasé muy bien, y fue
muy agradable. Todo un relajo.
LILY: Lo mismo digo. Eres muy agradable y
nos faltó tiempo para tanto tema.
GABRIEL: Realmente te encontré muy
atractiva. De verdad…
LILY: Sí. Me di cuenta.
GABRIEL (algo sorprendido por la respuesta
de ella): ¿Cómo te diste cuenta? ¿Por la forma de mirarte?
LILY: Sí, y por algo más.
GABRIEL: ¿Por qué? ¿Se me dilataba la
pupila?
LILY: Me refiero al bulto que tenías debajo
de tu pantalón. Y no eran tus manos, porque siempre estaban a la vista.
GABRIEL: Jajajajaja, Sorry.
LILY: No tienes porqué disculparte.
GABRIEL: No estás molesta entonces.
LILY: Por supuesto que no. Todo lo
contrario, me sentí halagada. Que yo pueda originar eso, me hace sentirme
viva.
GABRIEL (poniéndose serio): mmmmm
Ella interpretó ese mmmmmm como que
momentáneamente Gabriel se quedó sin palabra.
LILY: Ya sé que lo hombres no tienen todo
el control sobre eso. En todo caso me pareció que lo que vi no estaba mal.
Funciona.
GABRIEL: Pero no lo tengo tan grande, es de
tamaño promedio.
LILY: Funciona. Y no tendría por qué ser de
otra forma, ya que por lo que me has contado eres sano.
GABRIEL: Te confieso que no deja de
impresionarme el tema al que hemos llegado.
LILY: No veo problema en eso. Es algo que
se puede hablar sin necesidad de ser groseros.
GABRIEL: Tienes razón.
Siguieron conversando de diversos
temas. Al rato Gabriel le dijo a Lily
que tenía que terminar la comunicación, porque su esposa le había anunciado que
llegaba en unos minutos con los niños. Le pidió a ella que hablara por celular
para despedirse.
GABRIEL:
Estuvo intensa la conversación esta vez.
LILY: Así fue.
GABRIEL: Bien es hora de despedirnos por
ahora. Te mando mucho besos y abrazos, y un beso en los labios, si me lo
permites.
LILY: Gracias. Te mando un beso en tu pene.
UN SEGUNDO ENCUENTRO EN SANTIAGO
A las dos semanas Gabriel tuvo que ir a
Santiago nuevamente. Lily le dijo que
tenía libre los miércoles en la tarde, por lo que escogieron ese día para
juntarse. Se coordinaron por celular y Lily lo
recogió en una estación del metro. Ella detuvo su auto en una calle aledaña,
sin bajarse de él. Lily puso su cara de frente a Gabriel, con sus labios
encogidos como para dar un beso. Él le
dio tres besos seguidos, en los labios. Lily inició la marcha. Gabriel le tomó
la mano derecha, y se la soltaba levemente cuando ella pasaba los cambios.
LILY: No me beses en el auto porque nos
puede ver alguien. Ya tendremos tiempo para eso y otras cosas.
GABRIEL: Muy bien. De acuerdo.
LILY: Una pregunta por curiosidad…
GABRIEL: ¿Sí?
LILY: ¿Con qué nombre me tienes registrada
en tu celular?
GABRIEL: Lilo educ
LILY: jajajaja eres ingenioso.
Le había quitado la última letra a “Lily” y
la había sustituido por una letra o, que era la letra por la que comenzaba el
apellido de ella. Así se formaba el nombre “Lilo”, el que es de hombre, aunque
raro. Lo de educ, era por las cuatro primeras letras de una institución en
Santiago, a la que él iba con frecuencia.
GABRIEL: Mi esposa nunca me ha revisado el
celular ni creo que lo haga. Se interesa
poco en lo mío en general, sobre todo últimamente. No es que me quiera
desahogar contigo. Simplemente te
cuento.
LILY (sonriendo): Igual tomas la precaución
por si algún día ella te lo llega a ver, o quizás alguno de tus hijos.
GABRIEL:
Precisamente…
El auto se detuvo en un semáforo rojo.
Había algo de congestión, con lo que iban a estar detenidos unos minutos. Lily
le soltó su mano derecha de la mano izquierda de Gabriel, y lo tomó por la
pierna derecha. Lo apretó y él pudo percibir la fuerza que tenía, y el
considerable tamaño de la mano de Lily. En ese momento no sintió dolor, pero sí un
inicio de erección.
GABRIEL: Es bien fuerte tu mano, cosa que
no me sorprende.
Lily la apretó un poco más y Gabriel sintió
un algún dolor, lo que le hizo emitir un pequeño aullido.
LILY: Ponme tu mano en mi pierna como lo
hice y aprieta todo lo fuerte que puedas, a ver si me causas dolor. Solo
apriétamela. No me entierres tus dedos.
Ella estiró su pierna y la puso rígida.
Gabriel sintió el tamaño y dureza de su muslo. la apretó con todas sus fuerzas y no logró
causarle ni el más mínimo dolor. Se dio cuenta que si ella hubiera hecho lo
mismo con él, le habría causado un gran dolor, y quizás una lesión.
Seguían en el semáforo, con el auto
detenido. Ella estaba con el pelo tomado en un moño tipo tomate, en la parte
trasera de su cabeza. Vestía con pantalón negro, y un polo de manga largas con
rayas horizontales negras y un fondo color crema. Gabriel le pidió permiso para
soltarle el pelo, lo que ella aceptó. Su pelo cayó, semilacio y desordenado. Él
la acarició en la cabeza. Ella le tomó
la mano, se la besó, y luego dejó que siguiera acariciándola. Él recorrió sus hombros y brazos, voluminosos
y muy fuertes. Empezó una nueva erección de él. Lily le puso la mano en el pene
por sobre el pantalón. Su pene rápidamente creció y se puso más duro.
LILY: Esto fue lo que vi el otro día. Ahora
lo toco.
GABRIEL (gimiendo): ¡Me pones muy caliente!
LILY (riendo): Espera unos diez minutos, ya
vamos a llegar al motel.
Siguieron tocándose y manoseándose
disimuladamente, para que no fueran vistos desde otros autos. A los diez
minutos llegaron a su destino el que era un motel parejero. Pidieron una
habitación y se fueron directo a ella. Una vez adentro, se besaron con lengua.
Ella se agachaba un poco, porque era cuatro centímetros más alta que él.
LILY: Baja tu pantalón para besarte el
pene.
Gabriel lo hizo, y ella lo besó por el
costado. Luego se lo sostuvo con la mano, y comenzó a lamerle los
testículos. Él no podía más de excitado,
y su erección era plena. De ahí, Lily lo tomó con fuerza por el brazo y lo
condujo a la cama. Se desnudaron e hicieron el amor. En un lapso de dos horas hicieron el amor
tres veces en distintas posiciones. Gabriel
solo eyaculó en la tercera dando grandes gemidos. Después de la primera vez, hicieron vencidas
en la cual quedó demostrada la mayor fuerza de ella. Luego de eso se metieron a la cama a
conversar. Mientras lo hacían se acariciaban y se besaban.
LILY: Quiero hacerte una pregunta.
GABRIEL: Sí, claro.
LILY: ¿Le habías sido infiel antes a tu
esposa antes?
GABRIEL: No. Solo una vez cuando éramos
novios. Y nos besamos con una chica. No hubo más.
LILY: Te lo pregunto porque te veías muy decidido
a estar conmigo. Pensé por un momento que no era tu primera vez.
GABRIEL: Y si no hubiera sido la primera
vez ¿habría diferencia para ti?
LILY: No, ninguna.
GABRIEL: Sé que mi señora fue infiel más de
una vez cuando éramos novios. No sé si habrá tenido sexo. Si lo ha sido estando
casados, no lo sé, y no lo descarto.
Nuestro sexo es poco frecuente.
LILY: Ya veo.
GABRIEL: y si me viste tan decidido, es
porque de verdad me atraes y me gustas mucho.
Ella sonrió y lo besó en los labios, como
manifestando su complacencia por lo que había dicho.
GABRIEL: Ahora yo voy a preguntar.
LILY: Bien, me parece justo.
GABRIEL: ¿Has estado antes con hombres
casados?
LILY (piensa unos instantes): Pues sí. Dos
veces.
GABRIEL: ¿Quieres contar algo más? Sin
nombres ni detalles, claro.
LILY: Cuando me separé, estuve con uno que
me había estado buscando por bastante tiempo. Mi exesposo me había sido infiel
varias veces, y yo no lo fui mientras estuvimos casados. Además, la separación
estaba acordada, de manera que ni siquiera fue infidelidad de mi parte. Al
menos no lo sentí así. Fue solo una vez,
una especie de “Touch and go”.
GABRIEL: ¿Y la segunda vez?
LILY: Fue hace como cinco años, con un ex vecino.
Lo encontraba atractivo y más de alguna vez le sonreí al encontrarnos. De ahí siempre
me estuvo como picaneándome cuando éramos vecinos, pero no llegué a tener algo
con él. Yo era motivo para que su esposa tuviera celos, y no estaba muy
equivocada. Ella apenas me saludaba.
GABRIEL: jajajajajjaa.
LILY: Llegó un momento en el que se fueron
del condominio. Él tenía que volver a
veces, porque se juntaba con otro vecino para un negocio que estaban armando. Siempre miraba hacia adentro cuando pasaba por
fuera de mi casa.
GABRIEL: Esto está re bueno.
LILY: Un día yo iba saliendo en auto. Él
estaba a pie y le ofrecí llevarlo. Bueno hubo química y nos encontramos
privadamente. Nos juntamos tres veces a lo mismo. Después se terminó porque yo
mismo la paré.
GABRIEL: Entiendo. O sea se terminó
totalmente
LILY:
No se sabe lo que depara el futuro, pero para mí se terminó totalmente.
Hicieron una pausa y se miraro.
LILY: No te imaginas la cantidad de hombres
casados que me han buscado para tener algo conmigo.
GABRIEL: Jajajajajajajajaja. Francamente me
lo imagino.
LILY: No estoy en contra de estar con
alguien casado, aunque no es lo que ando buscando. Lo que no me soporto es que
me mientan. He estado contigo porque me pareces sincero.
GABRIEL: Gracias, lo soy.
LILY:
Y te voy a contar algo más de mí.
GABRIEL: Sí, claro.
LILY: Mi papá le fue infiel varias veces a
mi mamá. Yo me di cuenta cuando tenía quince años. Mi ex marido también lo fue,
y es la razón por la que nos separamos.
GABRIEL (un tanto intrigado con lo que le
contaba Lily): ¿Entonces?
LILY: Hace mucho que empecé a tener la curiosidad
de que se sentía estar en el lugar de la mujer que era la cómplice en la
infidelidad.
GABRIEL:
¿Y te puedo preguntar qué has sentido?
LILY: Independiente de que lo he disfrutado
por ti mismo, me gusta la sensación del secreto y lo prohibido.
Ella pensó un rato. No quiso decirle a
Gabriel todo lo que pensaba y sentía, o no sentía. El sentimiento de culpa no
estaba en sus emociones. Lo que sí estaba presente era la sensación de estar
viviendo algo que se iba a acabar, más temprano que tarde. Ella mira su reloj.
LILY: ¿Dónde alojas?
GABRIEL: Donde un primo que vive en Ñuñoa.
Tengo la llave y no tengo restricciones en la hora de llegada.
LILY: Te voy a dejar, tengo más cosas que
hacer hoy. Tengo que ir de compras y luego quiero hacer ejercicios.
GABRIEL: Hazlo conmigo, yo soy tu pesa
LILY: mmmmm ¿Crees que no soy capaz de
hacerlo?
GABRIEL: Pienso que sí. Peso 68 kilos. No
creo que te cueste mucho.
Dicho eso Lily lo cargó en su hombro, luego
lo movió para que quedar cargado en sus dos hombros, e hizo diez flexiones de
piernas.
GABRIEL: jajajaja realmente eres increíble
LILY: ¿Te gusta mi fuerza?
GABRIEL: Me gusta y me excita.
Acto seguido lo puso en el suelo, lo cargó
en sus brazos y lo besó intensamente.
LILY: vamos a ducharnos juntos.
GABRIEL: bien.
HECHOS POSTERIORES
Lily y Gabriel se vieron unas cuantas veces
más, en los viajes de él a Santiago. Después tuvo una especie de reconciliación
con su esposa en la cual superaron desavenencias. En ese diálogo reconocieron sus respectivas
infidelidades, y decidieron darle un nuevo rumbo a su matrimonio. Gabriel conversó con Lily, y le dijo que no iba
a poder verse más con ella, dado la reconciliación con su esposa. Lily lo
entendió y lo aceptó. Le dijo que pensaba que tarde o temprano iba a ocurrir.
Siguieron participando en los foros de
Facebook, y sus discrepancias políticas continuarían, las que harían ver con el
respeto de siempre. Ocasionalmente conversarían por el privado de Facebook.
Lily tuvo más hechos de pasión en los cuales se mostraría su fuerza y tamaño.
Eso se conocerá en próximas historias.
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