LILIA, ALIAS MORTICIA, ALIAS LADY VAMPIRO
PARTE 2 ©
Por Esper, esper_cl@yahoo.es
Un chico vecino de Lily conoce su fuerza y
otras capacidades.
Este relato ocurre cuando Lily tenía 45
años, o sea dos años antes de lo que se relata en la parte 1. Su hija Natalia,
que entonces tenía 18 años, estaba viviendo por seis meses en Estados Unidos en
un intercambio para aprender inglés. Por ello, estaba viviendo sola en su casa
en un condominio. Su nombre es Lilia, y
la conocen como Lily.
LILY EN SU VENCINDARIO
Algunas de sus vecinas tenían animadversión
hacia Lily, porque era separada, se le veía sola, y sus maridos tendían a
mirarla demasiado por ser tan atractiva. Si bien Lily era liberal, y tenía sus
parejas, evitaba llevar amistades del sexo masculino a su casa. Por ser
profesora tenía que cuidar su privacidad, especialmente porque había niños del
condominio que estudiaban en el colegio en el que ella hacía clases
Un día domingo de diciembre en la mañana,
Lily encuentra a una vecina del condominio, llamada Sonia. Esa vecina no era de
las que sentía rechazo por Lily. Sonia también era separada y había tenido más
de una pareja. Era un poco mayor que
Lily y vivía sola con su hijo menor Patricio, a quien conocen como Pato. Se saludan y comienzan a conversar. Ella le
cuenta que estaba angustiada por su hijo Pato.
SONIA: En realidad estoy angustiada porque
la novia de Pato terminó con él. Eso fue hace una semana.
LILY: Bueno, esas cosas ocurren y son parte
de la vida.
SONIA: Es cierto, pero su exnovia,
Victoria, fue muy dura con él en la forma de terminar. Y anda medio destrozado.
Y más que dura fue cruel, como que disfrutó terminar con él de la forma como lo
hizo.
LILY: Ya voy viendo. ¿Qué edad tiene Pato?
SONIA: 19, pero como sabes a cualquier edad
esas cosas duelen.
LILY: Estoy de a acuerdo. No es cosa de
edad ni de ser hombre o mujer. A todos nos pueden doler esas cosas.
SONIA: Justamente.
SONIA: La chica le dijo que lo dejaba
porque había iniciado una relación con otro chico, el que le gustaba más.
LILY: ¿El nuevo novio de ella es del
condominio?
SONIA: No, menos mal que no lo es. Y
Victoria se anda paseando con él tomados de la mano o abrazados, y para Pato es
muy desagradable y duro verlos.
Lily se dio cuenta que para el chico iba a
ser difícil enfrentar lo vivido, por cuanto esa chica, Victoria, era del mismo
condominio de ellos. Además, la chica se exhibía con su nuevo novio. Sin duda
era capaz de besarse con él en el frente de la casa de Pato.
LILY: A propósito. Me acuerdo que tu hijo
me limpió la piscina hace un par de años. Creo que sería bueno que hiciera lo
mismo.
SONIA: Buena idea. Y creo que hacer un
trabajo como ese y ganar algún dinero le va a hacer bien.
LILY: Eso mismo pienso…
PATO ACUDE A LA CASA DE LILY
Ese mismo día en la tarde, Pato se
encuentra con Lily y comenta la idea de limpiarle la piscina. Sabía que a Lily
le gustaba que la trataran de tú y que la llamaran por el nombre.
PATO: Hola Lily. Mi mamá me dijo que necesitas que te limpie la
piscina.
LILY: Así es. ¿Puedes hacerlo?
PATO: El último examen lo tengo el martes
en la mañana en la universidad. Si quieres empiezo el mismo martes en la tarde.
LILY: Muy bien. Ese día llego como a las 5, y te abro y
comienzas a trabajar.
PATO: Excelente, ya que a esa hora no hace
tanto calor.
MARTES EN LA TARDE
El Pato llegó a la casa de Lily con unos
instrumentos para trabajar. Lo hizo duro hasta las 8 de la noche. Por la época
que era en Santiago, diciembre, a esa hora estaba totalmente con luz de día. Lily
vio el avance y lo invitó a servirse algo.
Se sentaron con un jugo y un sándwich que
ella preparó para Pato. Empezaron a conversar.
LILY: Está quedando bien la piscina.
PATO: Gracias. Con una vez más que venga
estará lista. Si quieres puedo venir mañana mismo.
LILY: Me parece bien.
PATO: Me ha hecho muy bien este trabajo. Me
ayuda a superar un momento difícil por el que estoy pasando. Entiendo que mi mamá te contó que Victoria
terminó conmigo.
LILY (Con una actitud compresiva): ¿quieres
hablar de eso, o prefieres no hacerlo?
PATO: Estoy muy confundido. Puedo entender
que una novia termine con uno, incluso que me deje por otra persona. Lo que no
logro entender y me duele es que haya sido tan dura para decirlo. Hasta se
burló de mí. Y además se anda exhibiendo con su nuevo novio besándose en la
plaza del condominio.
LILY: Ya voy viendo. En realidad, es
bastante cruel.
PATO: ¿Por qué crees que lo hace?
LILY: mmmm. Es difícil responderte. Yo no
soy así. Quizás de personalidad sádica, y disfruta hacer sufrir a alguien que
fue cercano. Se siente más poderosa con eso. Esa podría ser una explicación.
PATO: Buen punto. Es difícil entender a
otros cuando no actúan con uno mismo.
LILY: Así es. Ya veo que esto te está
haciendo aprender de la vida. Y si me permites te doy un consejo.
PATO: Claro, gracias.
LILY: No es mucho lo que puedes hacer para
que ella cambie su manera de ser, y no debería importarte mucho. El control lo
tienes sobre lo que haces tú. Y tampoco puedes estar haciendo las cosas en
función de ella. Haz distintas cosas, trabaja, diviértete, conoce chicas, etc.
PATO: Tienes razón. Había pensado hablar con ella y pedirle que me
deje en paz, que evite humillarme en público.
LILY: Si quieres mi opinión, es mejor que
no lo hagas. Le darás la razón y sentirá
que está cumpliendo el objetivo de humillarte.
Llegó la hora de que Pato se fuera. Lily le
pagó y él le dio las gracias por darle el trabajo y por la conversación. Al despedirse Lily le tomó la cabeza y le dio
un beso apretado en el cachete. A él pareció gustarle porque sonrió.
DÍA JUEVES, PATO SIGUE TRABAJANDO EN LA
PISCINA DE LILY.
Él volvió el jueves, día en el que seguiría
el trabajo. Se saludó con Lily con un beso y abrazo, los cuales fueron más bien
iniciativa de ella.
Parte del trabajo implicaba tener que
vaciar la piscina, para luego llenarla. A algunas partes había que aplicarle un
poco de pintura. Pato comenzó a trabajar. Cada cierto rato Lily iba a la piscina
para ver que todo anduviera bien. Cuando
Pato llevaba una hora trabajando pisó mal una de las tablas que estaba en el
fondo de la piscina, y se dobló un tobillo. Emitió un “ay”, y de inmediato Lily
acudió a socorrerlo.
LILY: ¿Qué te pasó?
PATO: Es que di un paso malo y me doblé el
tobillo izquierdo, parece.
LILY: ¿Te duele?
PATO: Sí, más o menos.
Él estaba en un lugar de la piscina de
aproximadamente un metro cincuenta, y solo la cabeza le asomaba.
LILY: Mejor no intentes caminar por ahora. Te
voy a sacar de la piscina.
PATO
(con asombro): ¿Cómo?
LILY: Dame tus manos.
Pato sorprendido estira con sus brazos
hacia arriba, dirigiéndole las manos a Lily. Se sintió aún más sorprendido cuando
Lily lo tomó y lo levantó para dejarlo fuera de la piscina, a un costado. En un
momento Pato estuvo totalmente suspendido en el aire, sujeto solo por las manos
de ella. Se dio cuenta la fuerza que tenía. Lily lo posó de pie al costado de la piscina y
lo tomó por la cintura. Él caminó con dificultad. Ella lo acompañó hasta una
silla en la terraza y lo examinó. Por su experiencia en deportes y
entrenamientos, algo entendía del tema de lesiones.
LILY: Parece que tienes un leve esguince.
No camines mucho, y si te sigue doliendo ve al médico.
Mientras ella lo examinaba él la miraba con
incredulidad. Seguía asombrado de la fuerza que había mostrado al levantarlo
con sus manos. Lily se percató que él la miraba con expresión de incredulidad.
LILY (mirándolo): ¿Qué ocurre?
PATO: Te voy a ser bien sincero.
LILY: Claro, dime.
PATO: Es que me dejó sorprendido la forma
como me sacaste de la piscina. Al parecer eres muy fuerte.
LILY: Pues sí lo soy. Mira mis brazos y
hombros.
Se sacó una especie de blusa que llevaba
con mangas y quedó son solo un polo con tiras, sin mangas y casi sin espalda. Pato
puso cara de asombro al percibir su musculatura y lo grueso de sus
brazos.
LILY: Ponte de pie.
Pato obedeció, ella se agachó, lo cargó en
sus brazos y caminó unos treinta segundos con el cargado. Él siguió asombrado.
PATO: ¡Increíble! ¿Tendrás más fuerza que yo?
LILY: Es posible. Si quieres hacemos
vencidas.
Lo hicieron, y pese a que Pato hizo todo el
esfuerzo para doblarle el brazo a Lily, finalmente ella impuso su mayor fuerza,
y él cedió doblando su brazo.Él descansó un rato y el dolor de tobillo disminuyó.
Luego se fue caminando a su casa, mostrando una leve cojera.
PATO Y LILY SE ENCUENTRAN EN LA CALLE. ÉL
VUELVE A TRABAJAR EN LA PISCINA
Al día siguiente, Lily venía llegando al
condominio caminando después de ir a un supermercado cercano a comprar unas
pocas cosas. Vio que en la vereda antes de llegar a su casa estaba un grupo de
jóvenes conversando, entre los cuales estaba Pato y nada menos que Victoria, la
exnovia. Los otros dos eran un chico y una chica del mismo condominio. Al ver a
Lily la saludaron, y ella les correspondió con un “hola” para todos. A
continuación le guiñó un ojo a Pato, como armando una complicidad. Se acercó a
él, y le dijo “hola guapo” y le puso una mejilla, y luego la otra, para que él
le dieran sendos besos. Victoria enmudeció por unos instantes y quedó mirando
estupefacta.
A los dos días Pato ya estaba mejorado de
su pie. Tuvo una leve torcedura, la que sanó en forma espontánea. Se saludó con
Lily de beso en la mejilla. Ella vio que estaba él más relajado, y se lo dijo.
LILY: No solo te ves mejor del pie, sino
que por tu cara te ves mejor de ánimo.
PATO: Claro jajajajajjajajaa. Es que lo que
tú hiciste fue magistral.
LILY: Me imagino que te refieres a que te saludé de
beso y te dije “hola guapo”, cuando estabas con Victoria.
PATO: Claro que me refiero a eso.
Jajajjajaa. No sabes el impacto que causaste.
LILY (sonriendo): Cuéntame más de eso.
PATO: Alcancé a estar unos segundos solo
con ella, y me preguntó que porqué me habías saludado así. Le dije que porque
suponía que me encontrabas guapo. Y de ahí me despedí de ella.
LILY: Buena respuesta le diste, te
felicito.
PATO: Gracias. Y de ahí en adelante como
que ha cambiado su actitud de burla y ya no se anda besando en la calle con su
actual novio.
LILY: Lo que hice estuvo bien, entonces.
PATO: Muy bien estuvo. Y te cuento más. La
mamá de Victoria siente celos de ti. Lo supe cuando iba a su casa. Una vez
escuchó a su esposo, el papá de Victoria, decir que tú eras regia. Yo estaba
ahí y no puso muy buena cara. Y Victoria me contó después que su mamá sentía
esos celos. Entonces el impacto de tu saludo fue total.
LILY: jajaja. De haberlo sabido con mayor
razón te habría saludado diciéndote guapo.
PATO: jajajajaa. Como te digo, estuvo magistral.
LILY: En todo caso me halaga que a mis años
puede causar esas emociones; por una parte, atracción en los hombres, y por
otra, celos en las mujeres.
PATO: No te hagas la modesta. Eres
atractiva para varios en el condominio, y lo sabes.
LILY: Bueno, así es. ¿Y tú, me encuentras
atractiva?
PATO: Desde luego.
LILY: Gracias. ¿Me quieres dar un abrazo?
Él chico se sintió un tanto sorprendido
ante esa petición, pero no se hizo repetir. Ambos se pusieron de pie y se dieron
un abrazo. Él estaba con short y una polera pique. Lily estaba con una túnica
de verano, que le permitía disimular su cuerpo. Usaba mucho ese tipo de ropa
holgada para no mostrar su musculatura. Su pelo estaba suelto y levemente
desordenado.
Se abrazaron. Pato sintió la musculatura de
ella en la espalda y brazos. Sintió que
las pechugas de ella tocaban su pecho. Él era tan solo dos centímetros más
bajo, por lo que en el abrazo estaban al mismo nivel. Todo le gustaba mucho.
Ella lo tomó de la cabeza y lo apretó hacia su cara con lo que él le dio varios
besos en el cachete en forma continuada. Ella lo besó en el cuello. Llegó el
momento en el que se produjo la erección de Pato, la que ella sintió en su
pubis. Pato se dio cuenta que ella
lo había notado, pero nada hizo por ocultarlo, ya que estaba muy caliente.
LILY: Te has puesto caliente…
PATO: Pues sí.
LILY: ¿Te gusto?
PATO: Sí, y mucho.
LILY: Anda bésame.
Pato lo hizo y juntaron sus lenguas en un
beso prolongado. Lily bajó su mano y le tomó
el pene por sobre el pantalón.
LILY: Mmmmmm, esto está re bueno. Vamos a
la sala de estar y hacemos el amor.
Subieron al segundo piso. Lily sabía que en
el dormitorio de su hija había unos condones. Los sacó y le puso uno en el pene
a Pato. Se desnudaron y él la penetró,
él arriba y ella abajo. Ella acabó emitiendo gritos de orgasmo. Los hombres con condones demoran en terminar,
y eso ocurría con Pato. Lily le retiró
el condón, le tomó el pene aun totalmente erecto y se lo comenzó a lamer, tanto
en el constado como en el glande. Con su mano le acariciaba los testículos.
Pato empezó a gritar hasta que lanzó el chorro, el que Lily recibió en su mano
y pecho desnudo.
Le dijo a Pato que se fuera a lavar. Ya estaba casi oscuro, pues eran pasado las
nueve de la noche.
LILY: Ya vete a tu casa, tu mamá debe estar
esperando.
PATO: Claro.
DOS DIAS DESPUES, LILY Y LA MAMÁ DE PATO
TOMAN UN CAFÉ
Era día sábado. Lily encuentra a Sonia, la
mama de Pato. Ella era un par de años mayor que Lily. El
chico no estaba en el condominio, pues había ido a jugar fútbol. Se saludan.
Sonia invita a Lily a tomar un café a su casa. Ella acepta.Una vez dentro de la casa de Sonia, se
inicia la conversación. Tocan un par de temas sin importancia, y luego la dueña
de casa entra al tema de fondo.
SONIA (mirando fijamente a Lily): Estuviste
íntimamente con Pato.
Lily la queda mirando fijamente. No sabía
si su vecina estaba preguntando o afirmando. Piensa unos instantes y opta por
reconocerlo, ya que de todas maneras iban a hablar de eso. No era una
adolescente como para decir niñerías como “¿De dónde sacas eso?” o “¿Quién te
lo contó?”
LILY (mirando a los ojos a Sonia): Pues sí.
Estuve íntimamente con Pato, no te lo voy a negar, ya que me lo preguntas en
forma tan directa.
La reacción de Sonia, fue permanecer seria.
Dejó de mirarla y emitió un suspiro.
LILY: ¿Estás molesta?
SONIA:
No. No estoy molesta.
La vecina le contó a Lily que Pato nada le
había dicho. Sonia encontró semen en el short de Pato, lo que no era normal. Además, había notado la expresión de agrado
que mostraba Pato cuando se mencionaba el nombre de Lily.
LILY: Eres una bruja, entonces. Te das
cuenta de todo. Para tu tranquilidad usamos condón, y el semen que ves fue el
que largó cuando le hice sexo oral.
SONIA:
Bueno, tú también eres una bruja. Sabes hacer las cosas.
LILY: Gracias.
SONIA: ¿Y te imaginas por qué no estoy
molesta?
LILY: Déjame adivinar. También has estado
con chicos de la edad de tu hijo…
SONIA: Sí.
Realmente eres tan bruja como yo.
Ambas rieron de los últimos comentarios. A
Lily no le sorprendió lo que la vecina le confesaba. Sonia era morena, de tipo
corriente, corpulenta sin ser gorda, de un metro sesenta y cinco
aproximadamente. Su pelo lo usaba largo con raya al medio, parecido al pelo de Lily.
Se daba cuenta que Sonia era muy sensual y sexual, y sin ser bonita era capaz
de atraer y enloquecer a los hombres.
SONIA: Me separé hace diez años. Pato es el
menor de mis hijos y tenía nueve años. Estando casada fui siempre fiel. Mi ex
me dejó por otra. De ahí en adelante he tenido mis novios y aventuras. Me fui
conociendo a mí misma sexualmente. Me
convertí en una puta.
LILY: Eso sucede con alguna frecuencia.
Tengo amigas que cuentan algo parecido a lo tuyo. Se separan y hacen cosas que
no hicieron de jóvenes.
SONIA: Yo también creo que eso sucede con
frecuencia. Somos unas santas, y cuando nos separamos nos lanzamos al
mundo. Eso sí, sigo siendo fiel. Cuando
estoy con novio no me meto con nadie más.
LILY: Ya que no estamos confesando, ¿me
cuentas algo de tus affaires con chicos? Yo tampoco soy una monja, pero es
primera vez que estoy con alguien tan joven.
SONIA: La primera vez que lo hice fue con
el hijo de una amiga. Un día lo llevé en auto desde su casa. Tenía 18 años, y yo 45. El trayecto era largo y conversamos muchas
cosas. Hablamos de sus de parejas. Me contó que había tenido dos novias y pero
que nunca había tenido relaciones sexuales. Yo sabía que le atraía, pues
siempre me saludaba y despedía en forma muy efusiva, más de lo que correspondía,
para ser una tía que era amiga de su mamá.
Mientras manejaba le tomé la mano como mostrándole simpatía. El auto en
el que lo llevaba era automático, de modo que no tuve que soltarle la mano.
LILY: Se ve que es una buena historia...
SONIA: Cuando le tomé la mano sentí como la
respiración se le alteraba. Me di cuenta que estaba muy excitado, y yo también
lo estaba. Le dije entonces si quería iniciarse sexualmente conmigo. El de
inmediato dijo que sí. De ahí nos fuimos a un motel y tuvimos sexo intenso. A él le gustó y a mí también. Le fui
enseñando como hacerlo.
LILY: ¿Y lo volviste a ver?
SONIA: Un par de veces más, pero no
volvimos a tener sexo. La mamá de él no llegó a saber, ni fue tan bruja como
nosotras, como para darse cuenta.
Lily sonríe ante el último que dijo su
vecina.
SONIA: ¿Quieres que te cuente la segunda
vez?
LILY: Sí, por favor. Esta conversación ha
resultado muy entretenida.
SONIA: Fue en el año pasado. También fue un hijo de una amiga. Este no era
virgen, sino que tenía algo de experiencia. Tenía 21 años. Siempre me miraba
con cara de caliente, como dándome a entender que me deseaba. Un día vino a
esta misma casa para dejarme un encargo de su mamá. Lo hice pasar. Al entrar me
abrazó y besó en la mejilla muy fuerte.
Le dije que así no se besaba a las tías.
LILY: jajajajajaja
SONIA: Él me dijo que lo perdonara pero que
me encontraba muy atractiva y de verdad lo excitaba. Le dije que me besara en
la boca si se atrevía. Desde luego que se atrevió. De ahí no supimos más de lo
que éramos, e hicimos el amor ahí mismo.
Ese “ahí mismo”, que Sonia señaló con el
dedo índice, era una especie de diván que tenía en la pieza de servicio que
daba a la cocina.
SONIA:
Otra vez que se enteró que yo estaba sola porque Pato estaba de viaje,
me llamó para diciendo que quería “llevarme un encargo” como la vez anterior.
Yo entendí la indirecta y le dije que viniera. Repetimos la experiencia.
LILY: Encuentro genial lo que me cuentas.
¿Y la mamá del chico llegó a saber?
SONIA: Sí. Y me armó un escándalo. Además,
dio por terminada nuestra amistad.
LILY: ¡Uy! ¿Y cómo llegaría a saberlo?
SONIA: El chico le contó a su papá lo que
había tenido conmigo. Al parecer al papá le pareció bien, y le dio algunos
consejos al chico. El problema es que no sabía que su mamá estaba cerca, y que
escuchó la conversación. Y ahí se armó
el escándalo. Vino a encararme, y yo le reconocí que me había metido con su
hijo.
LILY: ¿Y qué te dijo?
SONIA: Que le parecía el colmo, una
inmoralidad, una indecencia. Y que no quería tener de amiga a una puta como yo.
LILY: ¿Y le contestaste algo?
SONIA: Le dije que recordara que soy
separada y que tengo mis necesidades. Si no me entendía, lo sentía mucho.
LILY: Buena respuesta.
SONIA: Ni por asomo le pedí perdón. No
pensé que hubiera hecho algo malo. Ni a ella, ni a mí, ni al chico.
LILY:
Te encuentro toda la razón.
SONIA: Entonces, amiga. No te reprocho lo
que has hecho con mi hijo. Y te digo más,
te estoy muy agradecida, porque lo has ayudado a superar su pena de amor con
Victoria.
LILY: De nada, amiga. Me ha gustado mucho
esta conversación.
SONIA: Eso sí no quisiera que él se
enganchara demasiado contigo. No es la
idea que haya sufrido por Victoria y que después lo haga por ti.
LILY: No te preocupes, de eso me voy a
encargar yo. Te lo prometo. Yo no quisiera alargar el tema con Pato. Yo misma
quiero estar con gente de mi edad, y quiero que Pato esté con chicas de su
edad. Créeme que le he tomado cariño, y que le deseo lo mejor. Así que voy a
tener una buena conversación con él.
SONIA (Sonríe): Gracias, es muy buena idea
que hables tú misma con Pato. Yo no quisiera hablar de ese tema con él.
HECHOS POSTERIORES
Lily habló con Pato. Le dijo que lo que
hicieron estuvo muy rico para los dos, que se dejaron llevar por sus instintos,
pero que no podían seguir como en una relación. Pato lo aceptó. Al poco tiempo
inició un romance con una chica de su edad. Lily tendría nuevos asuntos
amorosos, pero eso se conoce en la parte 3 de esta zaga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario