LILIA, ALIAS MORTICIA, ALIAS LADY VAMPIRO,
PARTE 3 ©
HAY COMPETENCIAS DE NATACION CON UN
COMPAÑERO DE LILIA
Por Esper, esper_cl@yahoo.es
Lilia a quien todos conocían
como Lily, es una profesora de colegio, muy fuerte y de anchas espaldas. En
esta tercera historia aparece un compañero de universidad, llamado Alexis, con
el cual se atrajeron mucho cuando eran compañeros. Años después se encuentran
en la playa. Alexis es salvavidas y hacen competencias de natación.
LILY EN LA UNVERSIDAD
Lily ingresó a la universidad a estudiar
pedagogía en matemáticas en un mes de marzo, después de haber cumplido los dieciocho
años el 27 de enero. Dado que necesitaba
tiempo para sus entrenamientos de natación, optó por llevar pocos ramos en cada
semestre. Su pelo oscuro y levemente
ondulado lo usaba suelto y con raya al medio, al estilo Morticia Addams. Su
aspecto de ese personaje lo acentuaba poniéndose bastante maquillaje en los
ojos. Con alguna frecuencia se hacía una trenza, la que dejaba caer en su parte
delantera.
Prefería los colores oscuros, y ocasionalmente
usaba ropa negra, lo que hacía que algunos le dijeran la bruja o la vampira. Finalmente quedó con el apodo de Lady Vampiro,
y con frecuencia sus compañeros la llamaban Lady, como abreviatura. Su estatura
de 1,77 y sus anchas espaldas producto de la natación y otros ejercicios,
llamaban la atención de hombres y mujeres. A veces usaba ropa escotada, la que causaba el
rechazo de algunas mujeres y la atracción de muchos hombres.
Alexis fue compañero de Lily durante lo que
duró la carrera. Siempre se vio atraído por ella, lo que hacía muy poco por
disimular. Era de la estatura de ella, delgado, por lo claramente pesaba menos. Solía lanzarle piropos, algunos subido de
tono, pero no traspasaba el límite de la falta de respeto, al menos no para
Lily. A veces le miraba el escote, y al
parecer quería que ella se diera cuenta que la miraba. Cuando le decía algo, el
tipo la tocaba siempre que podía, ya fuera en el brazo, mano u hombro.
A Lily en general no le molestaban las
actitudes provocadoras de Alexis. Más aún, a veces le respondía los
chistes-piropo que él le decía. Con el
tiempo reconocería que algunos de esos toqueteos la habían comenzado a poner
caliente. Además, una vez en la noche
tuvo un sueño erótico con Alexis, lo que mucho tiempo después llegaría a contarle.
Cuando ya llevaban años en la universidad,
y ya tenían 21 años cada uno, un día Lily decide encarar a Alexis. Fue un día
en la tarde en la que ella llegó a la cafetería. Vio que él estaba solo en una
mesa y se sentó a acompañarlo. Se
saludaron con un beso en la mejilla. Hablaron un par de cosas sin importancia,
y luego ella entró en el tema.
LILY: Desde que nos conocemos me has estado
provocando. No creo que sea idea mía.
ALEXIS: No sé a qué te refieres.
LILY: Seguro que sí sabes, ¡no te hagas el
tonto!
ALEXIS: Bueno, me imagino que te refieres a
provocación sexual.
LILY: Tanto que me tocas y las cosas que me
has dicho muchas veces. Da para pensar en eso ¿no crees?
ALEXIS: Sí, pero…no pensé que te molestara…
LILY: No he dicho que me moleste. Te habría
parado hace mucho. Tengo la inteligencia emocional y prestancia como para
responderte y manejar la situación. Modestia aparte…
ALEXIS: Lo sé. Y ya que me pides
sinceridad, las cosas que te digo a ti no se las digo a cualquier
compañera. Hay varias compañeras que son
muy recatadas. Otras como tú y la Patty son más relajadas y tienen más cancha.
Esa Patty que estaba mencionando Alexis,
era una compañera de los dos, que se caracterizaba por ser alegre, a veces
usaba palabrotas, y le gustaban los chistes de doble sentido. Tenía un trasero
muy hermoso, sobre el cual sus compañeros hacían bromas que ella permitía, y a
veces contestaba.
ALEXIS: Pero ya que llevaste la
conversación a este punto, si me preguntas si alguna vez he pensado la
posibilidad en intimar contigo, la respuesta es sí. Y no lo dudo.
LILY: Está bien, te anticipaste a las
preguntas.
ALEXIS: Entonces, ¿estás dispuesta?
LILY: ¡No tan rápido! Tú tienes a tu novia Magdalena.
ALEXIS: Estamos peleados.
LILY: jajajaja se lo pasan en es.
Lily sabía de la historia de Alexis. Cuando entraron a la universidad él y
Magdalena ya eran novios. Había terminado y vuelto muchas veces. Lily había
conocido a Magdalena en algunas fiestas. La novia de Alexis estudiaba otra
carrera, y en otra universidad.
ALEXIS: No sé adónde quieres llevar la
conversación entonces. Tú la iniciaste.
LILY: ¿Estás molesto?
ALEXIS: No, es que solo me sorprendes
LILY: Te propongo algo.
ALEXIS: Me muero de curiosidad, como dicen
las mujeres…
LILY:
Hagamos una competencia de natación. Si me ganas tú decides lo que harás
conmigo. Me puedes llevar a donde quieras para que tengamos intimidad.
Esa proposición de Lily dejó a Alexis un
tanto desconcertado.
LILY: Tú has sido salvavidas, así que no
tengo la menor duda que eres un buen nadador. Y probablemente tu fuerte es la
resistencia.
ALEXIS: jajaja. Sí, pero tú has sido
seleccionada nacional. No creo que sea muy fácil ganarte.
LILY: Todo habría que verlo.
ALEXIS: ¿Y si tú ganas?
LILY (piensa ante de responder): Habrá sido una competencia amistosa, de
amigos. Me invitas a un desayuno rico, o almuerzo rico.
LILY Y ALEXIS HACEN UNA COMPETENCIA DE
NATACION ENTRE LOS DOS
Dicho y hecho. El lugar acordado fue una piscina olímpica
que tenía la universidad, y la competencia acordada fue doscientos metros
libres. La piscina tenía 50 metros de
largo, por lo que los competidores debían recorrerla dos veces de ida y vuelta.
Parte del trato era que sus compañeros no sabrían. Los testigos y jueces de la
contienda serían entrenadores que trabajaban en la piscina, y uno de ellos
cronometraría el tiempo de los dos.
Se juntaron un día de semana a las ocho de
la mañana. Ella estaba con un traje de baño de una pieza de los que se usaban
para entrenar, color azul con algunas rayas violetas de diseño. En la cabeza
llevaba un gorro de competencia. Él estaba
con un traje de baño también de entrenamiento. Cuando se vieron se saludaron de abrazo y beso
y se desearon suerte el uno al otro. Se lanzaron a la piscina para conocer y
adaptarse a la temperatura del agua. Lily cruzo la piscina en su estilo libre,
dando brazadas perfectamente coordinadas con sus piernas, pies y cuerpos. Luego
Alexis cruzó la piscina con su estilo.
Iniciaron la competencia después de que uno
de los entrenadores dio la señal de salida. Desde un primer momento, Lily tomó
ventaja. Finalmente hizo un tiempo de un
poco más de dos minutos y medio, él que no estaba lejos del record
nacional. Alexis llegó 10 segundos después.
Ella pudo ver la llegada de su contendor
y ver como nadaba con velocidad.
Salieron de la piscina, se abrazaron y
besaron. Fueron a tomarse un café en la
cafetería cercana. Ahí comentaron.
ALEXIS: Era lo más esperado que no pudiera
ganarte. Nadas muy bien y rápido. Incluso es hermoso verte.
LILY:
Tú también eres buen nadador. No estaba segura de poder ganarte. Tienes
la ventaja natural de ser hombre, y sé que como salvavidas has nadado en el
mar, lo que puede ser más exigente.
ALEXIS:
En todo caso las cartas estaban a tu favor, y yo sabía en lo que me
estaba metiendo.
LILY: Mira, si hubiera estado segura de que
te ganaba, no habría hecho el desafío. Y si hubiera perdido, por supuesto que
habría cumplido mi parte del trato. El honor es el honor, y los compromisos se
cumplen.
ALEXIS: Me parece bien lo que dices, y no
me sorprende de ti.
LILY: ¿Cuánto mides y pesas?
ALEXIS: Mido 1,77 y peso 72 kilos ¿Y tú?
LILY: Mido lo mismo y peso dos kilos más
que tú.
ALEXIS: Y eres bien musculosa. ¿Me dejas
tocar tus brazos?
LILY: ¿Otra vez? Me has tocado desde que empezamos
a ser compañeros.
ALEXIS: jajajajajaja. Ya sé que tus hombros
son voluminosos y sólidos. Tengo curiosidad por sus bíceps y tríceps.
LILY: Está bien.
Él la tomó con sus manos como rodeándole el
brazo, y la apretó haciendo una fuerza moderada. Ella dobló su brazo haciendo
fuerza, lo que permitió que Alexis conociera su impresionante bíceps. Luego estiró
el brazo tensionándolo, y él percibió su no menos imponente tríceps.
ALEXIS: Ahora entiendo por qué nunca te he
visto con ropa sin espalda ni con mangas muy cortas, ni siquiera en verano.
LILY: Nunca uso esa ropa. No tengo interés
en mostrar músculos, aunque es difícil disimularlo. Tampoco uso ropa ajustada,
por la misma razón.
ALEXIS: Ya me había dado cuenta.
Estaban en la mesa de la cafetería frente a
frente. Ella estaba con el codo de la mano derecha en la mesa, y la mano se la
había llevado a la barbilla. Alexis le toma la mano y quedan en posición de
vencidas.
LILY: ¿Quieres que ahora hagamos vencidas
para competir?
ALEXIS: Solo resiste. Yo trataré de doblar
tu brazo.
Así lo hicieron. Alexis intentó
infructuosamente de doblar el brazo de ella. Ella resistió y él no pudo
doblárselo. Ambos se dieron cuenta que de haber hecho vencidas ella habría ganado.
ALEXIS: Es impresionante tu fuerza. Y creo
que no es solo la natación.
LILY: Es que me dedico al tejido a crochet.
ALEXIS: jajajajajajaja.
LILY: Siempre he hecho pesas y máquinas,
paralelo a los entrenamientos de natación.
Lily y Alexis dejaron de verse cuando
terminaron la universidad. Alexis se casó con la chica que llevaba años. Lily lo hizo con un tipo que conoció después
de salir de la universidad. Su nombre
era Felipe y era gerente en una de las empresas que auspiciaban campeonatos de
natación. Fue en ese ambiente donde conoció a Lily. De ese matrimonio nació una
hija a la que llamaron Natalia, quien llegó cuando Lily tenía 27 años.
Lily no duró mucho estando casada, dado que
su marido era infiel y muy dado a la juerga por naturaleza. A los 31 años se
divorció. Él y su familia tenían dinero,
y le dejaron una casa para que viviera con su hija, y la criara.
AÑOS DESPUÉS LILY ENCUENTRA A ALEXIS
Cuando Lily tenía 49 años, fue a la playa
con dos amigas en un fin de semana largo. Era noviembre, el tiempo estaba
bueno, y ya se podría nadar en el mar sin necesidad de trajes especiales. El lugar escogido fue Maitencillo, que queda
a tres horas de Santiago. Los padres de una de las amigas tenían casa ahí, y
aprovecharon de estar las tres juntas.
Una de las amigas era Regina, quien había
sido compañera de Lily en el colegio. Fue una destacada jugadora de voleibol, a
lo cual le ayudaba su metro ochenta y siete de estatura. También llegó a ser
seleccionada nacional y era entrenadora en su tiempo disponible. Ella y Lily
fueron las más destacadas de su colegio en deportes. Estaba separada de su
esposo. Tenía el pelo castaño, rizado, y normalmente lo llevaba tomado.
La segunda amiga era Úrsula. Era experta en
taekwondo y fue seleccionada nacional a los panamericanos, donde se conoció con
Lily, pues les tocó compartir habitación. Fue así como se hicieron amigas.
Después de competir, ha ido a juegos panamericanos en calidad de entrenadora. De
pelo rubio oscuro ondulado, un metro setenta de estatura, siempre estaba con
unos lentes de marco grande rojo. También estaba separada
Llegaron un viernes en la mañana,
almorzaron liviano, y de inmediato se fueron a la playa. Lily pasaría horas
entrando y saliendo al mar. Fue varias veces nadando a una balsa que estaba a
unos 100 metros de la orilla. Sus amigas
eran buenas nadadoras también, pero era Lily era la mejor nadadora de las tres,
por lejos.
Ese mismo día como a las siete de la tarde
tomaron café en la casa y comieron algo. Luego salieron a caminar por la
costanera de la playa.
Llevaban una media hora caminando, cuando
aparece Alexis caminando en sentido contrario.
Se ven al mismo tiempo, se detienen, luego se saludan de beso y se abrazan. Lily presenta a sus amigas Regina y Úrsula, y
saludan a Alexis con un beso en la mejilla.
LILY: Alexis y yo fuimos compañeros de la
universidad, y amigos.
ALEXIS: Así es. Los dos somos profesores de
matemáticas.
LILY: …y me molestó durante los 5 años. Molestar entre comillas, claro
ALEXIS: jajajajajaja
URSULA (dirigiéndose a Alexis): ¿y la
alcanzaste alguna vez?
REGINA (mirando a Úrsula): Parece que sí, porque Lily está bien contenta
de ver a Alexis.
ALEXIS: jajajajaa. Veo que tus amigas son
tan chispeantes como tú. Me encontré no con una Lily, sino con tres.
LILY: Así es, por eso somos amigas. Así que
no te quejes.
ALEXIS: No me estoy quejando. Me da mucho
gusto verte y tus amigas son muy agradables. Como tú.
LILY (sonriendo): A mí también. ¿Viniste
solo?
ALEXIS: Sí, vine a tomarles examen a los
nuevos salvavidas que va a tener esta playa.
Ya se acerca el verano.
LILY: Las tres vinimos por el fin de semana
largo. Los papás de Úrsula nos prestaron su casa.
Él no quiso perder la oportunidad de estar
un rato más con Lily y le hizo una invitación de inmediato.
ALEXIS (dirigiéndose a Regina y
Úrsula): Chicas, ¿me pueden prestar a
Lily para ir a tomar un café?
REGINA (mirando a Úrsula): ¿Qué opinas
Úrsula? ¿Le prestamos a Lily? Se ve un tipo decente.
URSULA (mira a Alexis y luego se dirige a
Regina): Sí, yo estoy de acuerdo. Pero que vaya con su celular.
LILY: ¡Oigan los tres! Yo no soy un objeto como para que me presten.
ALEXIS: Bueno es una manera de invitarte
sin ser brusco. Siempre hemos tenido mucho tema para conversar.
LILY: Está bien, ya que mis amigas me
prestaron, vamos…
Llegaron a un café que estaba en la misma
costanera de la playa. Eran casi las 7 de la tarde y aún había bastante luz de
día, como era propio en la zona central de Chile, en esa época del año.
Conversaron diversos temas, como que estaba haciendo cada uno y de su vida
personal. Ella le contó que su
matrimonio no duró mucho, y que su hija Natalia tenía 22 años. Alexis contó que
se casó con Magdalena, tuvieron dos hijos, y que se separaron a los 10 años de
matrimonio. Después de eso había tenido algunas convivencias, pero no se había
vuelto a casar. Llevaban una hora conversando y él cambia de tema.
ALEXIS: Siempre he recordado nuestra
apuesta.
LILY: jajajajaja fue toda una anécdota para
los dos.
ALEXIS: Así fue.
LILY: ¿Estás alojado en Maitencillo?
ALEXIS: No, en Viña del Mar, donde mi
hermano. Y no ando en auto propio. De lo
contrario te habría invitado a cenar. Me podrías decir que sí o que no, pero te
habría invitado. Y ustedes, ¿tienen
planes para la noche?
LILY: Mis amigas no sé, pero yo pienso vestirme
de negro en la noche, y salir a buscar hombres para morderles el cuello y
chuparles la sangre. Así que, si estás en Viña del Mar, te salvaste.
ALEXIS: jajajajajaja. ¡Vampira total!
LILY: Así es. Tú eres uno de los que me
decía así.
En muchas ocasiones Alexis y varios
compañeros se dirigían a Lilia usando el apodo “Lady”, como abreviatura de Lady
Vampiro. También a veces ocupaban ese apelativo cuando hablaban de ella. No lo
hacían en forma despectiva sino de un modo natural. También le decían “Vampi”
en forma cariñosa. Los apodos nunca le
molestaron. El apodo de Morticia fue más
usado cuando estaba en el colegio.
ALEXIS: Estoy encantado de haberte
encontrado.
LILY (sonríe): Yo también.
ALEXIS: A ver si nos juntamos a nadar,
mañana.
LILY: Sí, buena idea. Pero no pretendas que
hagamos una competencia como la de hace años.
Ella se refería a cuando apostaron ir a la
cama, cuando estuvieron en la universidad.
ALEXIS: No, no pensaba en eso.
LILY: Trata de doblar mi brazo como lo
intentaste hace años.
Acto seguido, puso su antebrazo derecho en
forma vertical. Alexis le como la mano y puso su antebrazo en la misma
posición. Hace fuerza y no logra doblarlo. Incrementa su fuerza al máximo, y el
de Lily no cede ni un centímetro.
ALEXIS: Veo que estas igual o más fuerte
que hace veinticinco años.
LILY: Sigo en entrenamiento y con
ejercicios de máquinas. Y a veces participo en competencias de natación para
“viejas y viejos”.
ALEXIS (riendo): No me hagas reír. Seniors,
querrás decir.
LILY: Sí, eso mismo.
ALEXIS: ¿Me vas a dejar tocar tus músculos
de brazo esta vez?
LILY: Está bien.
Tal cual lo hicieron años antes, Lily
estiró y dobló sus brazos. Alexis pensó y le dijo que estaba tanto o más fuerte
que antes. Fue la misma Lily quien le dijo que tocara su pierna, por encima del
pantalón que llevaba, para que sintiera sus músculos cuádriceps. Alexis lo hizo
y quedó igualmente impactado cuando ella la estiró.
ALEXIS: Ya que lo mencionaste podríamos
apostar algo, como lo hicimos hace años.
LILY: mmmmm.
Ella se dio cuenta que Alexis ya la estaba
deseando otra vez, lo que en todo caso no era novedad.
LILY: Y seguramente quieres apostar lo
mismo.
ALEXIS: Para que te lo voy a negar…
LILY: está bien. Pero si me ganas, vas a
tener que esperarme a que estemos en Santiago. Este fue planeado como un fin de
semana de amigas mujeres, que hace mucho tiempo lo queríamos hacer.
ALEXIS: De acuerdo…
Al día siguiente se juntaron a las 12 en la
playa para iniciar la competencia, la que consistiría en partir desde la playa
e ir nadando en estilo libre a la balsa. Llegaron los dos ataviados con sus
trajes de baño. El de Lily era de una pieza, azul claro. Su pelo lo llevaba tomado por atrás,
haciéndose un moño, para que no le molestara al nadar.
Se dieron el un, dos, tres, y partieron. En
el trayecto se encontraron con un par de olas. Alexis la pasó por debajo y Lily
por arriba. Ella llegó a la balsa antes ganándole a Alexis por un muy pequeño
margen. A él le faltaba apenas un metro cuando Lily tocó la balsa. Se subieron
a la balsa, se abrazaron y comentaron.
ALEXIS: Nadas más rápido que yo. Eso está
claro. Y era lo más esperado.
LILY: Esta vez casi me alcanzas. Fue muy
poca la diferencia.
ALEXIS: Eso no fue por velocidad. Lo que
pasa es que nos tocaron dos olas. Y como salvavidas conozco mejor las técnicas
para sortearlas.
LILY: Ya entiendo. Igual me debes un
almuerzo.
UN SEGUNDO CAFÉ, DESPUÉS DE LA COMPETENCIA
Era día sábado y Alexis ya no volvería a la
misma playa, pues tenía que irse a Santiago.
Le pidió a Lilia que se juntaran a otro café, los dos. Se iría a las
ocho de la noche, y ya no se verían, al menos en la playa. Ella aceptó la
invitación. Se juntaron, y Lily de inmediato entró en
tema.
LILY: te doy una revancha. Si me ganas en
vencidas, haremos lo que tú quieras.
Se pusieron en posición e iniciaron la
competencia. Esta vez Lily no solo resistió la presión de Alexis, sino que
también hizo fuerza. Llegó un momento en el que Alexis cedió y quedó comprobada
la mayor fuerza de ella.
LILY: Hasta el momento voy ganando. Si me ganas con la izquierda, te doy el triunfo.
Se pusieron en posición ahora tomados con
los brazos izquierdos. Alexis comenzó a
presionar y ella solo resistía. Estuvieron así un rato bastante largo, hasta
que finalmente fue Lily quien cedió, dándole el triunfo a Alexis. A él no le
cupo duda que ella era más fuerte y que se dejó ganar, pero optó por no
decirlo, ya que lo que venía era el encuentro sexual.
LILY: Bien, ¡felicitaciones!, pero como te
dije antes, esto va a tener que ser en Santiago la próxima semana.
ALEXIS: Así será. Esperar unos pocos días es la nada misma en
comparación a veinticinco años.
LILY (sonríe): Está bien. Los dos lo vamos a disfrutar.
ALEXIS: Así será.
LILY: Ahora te voy a confesar algo.
ALEXIS: ¿Qué?
LILY: De tanto que me tocabas y tantas
cosas que me decías cuando estabamos en la Universidad, más de alguna vez me pusiste bien caliente. No te voy a
decir que fue siempre, pero de que ocurrió, ocurrió. Y más de una vez.
ALEXIS (sonríe): Bueno, para serte franco
me halagas con lo que me dices.
LILY: Y te voy a contar algo más. El día
que conversamos y acodamos la apuesta, fue un día lunes. Y me acuerdo porque la noche antes, durmiendo,
tuve un sueño erótico contigo.
ALEXIS. ¡No digas! O sea que el contacto y
las palabras tuvieron algún efecto.
LILY: Totalmente. Y no te voy a negar que siempre te he encontrado
atractivo. El desafío que yo misma te hice cuando estábamos en la universidad,
no lo habría hecho con cualquiera. Solo
porque me gustabas y te conocía, es que te di esa posibilidad.
ALEXIS: Me hace muy feliz con lo que me
dices. Yo siempre te vi como una mujer, y no solo una compañera más.
Entonces Lily le tomó la mano por debajo de
la mesa. Esa mesa era redonda, pequeña, y estaban sentados en forma
perpendicular. No había muchas personas en el lugar. Alexis le comenzó a
acariciar el pelo, el que llevaba suelto. Ella sonreía. Se acercó a ella y se
besaron en la boca, con movimiento de lenguas.
Lily lo besó en el cuello, le pasó la lengua, y le dio una leve mordida.
LILY: Va a empezar a oscurecer, y esta
vampira tiene deseos de beber sangre.
ALEXIS: Jajajjaa. Con gusto, pero me tendré
que ir.
Se siguieron besando y manoseando.
Eran pasadas las 7 de la tarde, cuando
suena el celular de Alexis. Lily escucha una breve conversación, hasta que
Alexis corta.
ALEXIS (mirando a Lily): Era mi amigo Enzo,
con el que viajo. Se tiene que quedar hasta más tarde, porque se encontró con
su tío y lo invitaron a cenar.
LILY: Bueno, si quieres te quedas con
nosotras, y le dices a tu amigo que te pase a buscar a la casa de la Úrsula.
ALEXIS: gracias, así lo haré.
Lily toma su celular y llama a Úrsula, la
dueña de casa, para avisarle que iba con Alexis. Él escucha un parte de la
conversación en la que Lily ríe y dice “no para nada, amiga. No es necesario”.
ALEXIS: ¿Qué te dijo ¿por qué te ríes?
LILY: Es que Úrsula, medio en broma medio
en serio, me preguntó si quería que me dejara la casa sola para estar contigo.
ALEXIS: ¿Y?
LILY: Bueno, creo que hay que ser discreto.
No puedo contarles a mis amigas todos lo que hago, ni ser tan evidente.
ALEXIS: Está bien.
ALEXIS VA A LA CASA DE LA AMIGA DE LILY
Una vez en la casa, las bromas empezaron de
inmediato. Las dos amigas de Lily resultaron ser muy alegres y de chistes
rápidos.
URSULA: Alexis, ¿cenas con nosotras? Regina
y yo vamos a cocinar. Quizás no tendrá mucho gusto lo que vamos a hacer, pero
no te vas a envenenar.
REGINA: Sí Alexis quédate. Al menos nuestra
conversación es entretenida.
LILY: Alexis, son muy modestas. Las dos
cocinan muy bien. Compraron corvina y van a hacer un pescado a la diabla. Quédate
a cenar.
ALEXIS: Bueno, con gusto. Comida rica y
tanta belleza junta, es imposible de resistir.
Ante ese piropo, las amigas de Lily
lanzaron un “uyyy” de impresión.
A continuación, Lily lo invitó a un patio
con pasto que tenía la casa, del cual se veía el mar.
LILY: Aquí a veces hacemos ejercicios. Es
muy lindo hacerlo mirando el mar.
ALEXIS: ¿Te puedo abrazar? ¿Pasará algo?
LILY: Conociendo a mis amigas, sé que no se
van a aparecer de improviso. Nos van a llamar cuando la comida esté lista.
Él la abrazó por detrás. La tomó por la
barriga, a que sintió dura, como sabía que era. Eran de la misma estatura, de
modo que se hacía fácil tocarla. La besó en los cachetes y luego en el cuello,
en el que le pasó a lengua. Le tomó los senos. Lily gimió varias veces
mostrando agrado.
LILY: Te estás volviendo vampiro besándome
el cuello. Y recuerda que la vampira soy yo.
ALEXIS: Bueno, estoy aprendiendo de ti.
Luego Lily lo tomó en brazos y lo besó.
Caminó con él y lo sostuvo un rato mientras miraban el mar. Después lo cargó en
sus hombros. Así estuvieron un rato, hasta que Ursula y Regina los llamaron a
cenar. El pescado a la diabla realmente estuvo bueno.
Como a las 10 de la noche llegó Enzo, el
amigo de Alexis, para llevárselo a Viña de Mar. Las chicas lo hicieron pasar.
Lo interrogaron a ver si era soltero. Resultó ser separado sin novia. En el
momento se produjo un flirteo con Regina, pese a que ellas es 12 centímetros
más alta. Intercambiaron correos y números de móvil. Se encontraron en
Santiago, pero lo que sucedió es otra historia.
HECHOS POSTERIORES
Lily y Alexis se juntaron el martes de la
semana siguiente y tuvieron sexo intenso, incluyendo sexo oral. Ella volvió a demostrarle su fuerza cargándolo
de distintas maneras, lo que a él le gustó mucho y lo excitaba. La experiencia
la repitieron varias veces. Además, disfrutaban mucho tener temas de
conversación en los momentos de descanso.
El sentimiento de ellos fue más que una
pasión momentánea, y finalmente decidieron formar una pareja y vivir juntos.
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