jueves, 11 de mayo de 2017

LILIA, ALIAS MORTICIA, ALIAS LADY VAMPIRO, PARTE 3



LILIA, ALIAS MORTICIA, ALIAS LADY VAMPIRO, PARTE 3  ©



HAY COMPETENCIAS DE NATACION CON UN COMPAÑERO DE LILIA


Por Esper, esper_cl@yahoo.es


Lilia a quien todos conocían como Lily, es una profesora de colegio, muy fuerte y de anchas espaldas. En esta tercera historia aparece un compañero de universidad, llamado Alexis, con el cual se atrajeron mucho cuando eran compañeros. Años después se encuentran en la playa. Alexis es salvavidas y hacen competencias de natación. 


LILY EN LA UNVERSIDAD


Lily ingresó a la universidad a estudiar pedagogía en matemáticas en un mes de marzo, después de haber cumplido los dieciocho años el 27 de enero.  Dado que necesitaba tiempo para sus entrenamientos de natación, optó por llevar pocos ramos en cada semestre.  Su pelo oscuro y levemente ondulado lo usaba suelto y con raya al medio, al estilo Morticia Addams.  Su aspecto de ese personaje lo acentuaba poniéndose bastante maquillaje en los ojos. Con alguna frecuencia se hacía una trenza, la que dejaba caer en su parte delantera.  


Prefería los colores oscuros, y ocasionalmente usaba ropa negra, lo que hacía que algunos le dijeran la bruja o la vampira.  Finalmente quedó con el apodo de Lady Vampiro, y con frecuencia sus compañeros la llamaban Lady, como abreviatura. Su estatura de 1,77 y sus anchas espaldas producto de la natación y otros ejercicios, llamaban la atención de hombres y mujeres.  A veces usaba ropa escotada, la que causaba el rechazo de algunas mujeres y la atracción de muchos hombres. 


Alexis fue compañero de Lily durante lo que duró la carrera. Siempre se vio atraído por ella, lo que hacía muy poco por disimular. Era de la estatura de ella, delgado, por lo claramente pesaba menos.  Solía lanzarle piropos, algunos subido de tono, pero no traspasaba el límite de la falta de respeto, al menos no para Lily.  A veces le miraba el escote, y al parecer quería que ella se diera cuenta que la miraba. Cuando le decía algo, el tipo la tocaba siempre que podía, ya fuera en el brazo, mano u hombro. 


A Lily en general no le molestaban las actitudes provocadoras de Alexis. Más aún, a veces le respondía los chistes-piropo que él le decía.  Con el tiempo reconocería que algunos de esos toqueteos la habían comenzado a poner caliente.   Además, una vez en la noche tuvo un sueño erótico con Alexis, lo que mucho tiempo después llegaría a contarle.


Cuando ya llevaban años en la universidad, y ya tenían 21 años cada uno, un día Lily decide encarar a Alexis. Fue un día en la tarde en la que ella llegó a la cafetería. Vio que él estaba solo en una mesa y se sentó a acompañarlo.  Se saludaron con un beso en la mejilla. Hablaron un par de cosas sin importancia, y luego ella entró en el tema. 


LILY: Desde que nos conocemos me has estado provocando. No creo que sea idea mía.

ALEXIS: No sé a qué te refieres.  

LILY: Seguro que sí sabes, ¡no te hagas el tonto!

ALEXIS: Bueno, me imagino que te refieres a provocación sexual.

LILY: Tanto que me tocas y las cosas que me has dicho muchas veces. Da para pensar en eso ¿no crees?

ALEXIS: Sí, pero…no pensé que te molestara…

LILY: No he dicho que me moleste. Te habría parado hace mucho. Tengo la inteligencia emocional y prestancia como para responderte y manejar la situación. Modestia aparte…

ALEXIS: Lo sé. Y ya que me pides sinceridad, las cosas que te digo a ti no se las digo a cualquier compañera.  Hay varias compañeras que son muy recatadas. Otras como tú y la Patty son más relajadas y tienen más cancha. 


Esa Patty que estaba mencionando Alexis, era una compañera de los dos, que se caracterizaba por ser alegre, a veces usaba palabrotas, y le gustaban los chistes de doble sentido. Tenía un trasero muy hermoso, sobre el cual sus compañeros hacían bromas que ella permitía, y a veces contestaba.  


ALEXIS: Pero ya que llevaste la conversación a este punto, si me preguntas si alguna vez he pensado la posibilidad en intimar contigo, la respuesta es sí. Y no lo dudo.

LILY: Está bien, te anticipaste a las preguntas.

ALEXIS: Entonces, ¿estás dispuesta?

LILY: ¡No tan rápido! Tú tienes a tu novia Magdalena.

ALEXIS: Estamos peleados.

LILY: jajajaja se lo pasan en es.


Lily sabía de la historia de Alexis.  Cuando entraron a la universidad él y Magdalena ya eran novios. Había terminado y vuelto muchas veces. Lily había conocido a Magdalena en algunas fiestas. La novia de Alexis estudiaba otra carrera, y en otra universidad. 


ALEXIS: No sé adónde quieres llevar la conversación entonces. Tú la iniciaste.

LILY: ¿Estás molesto?

ALEXIS: No, es que solo me sorprendes

LILY: Te propongo algo.

ALEXIS: Me muero de curiosidad, como dicen las mujeres…

LILY:  Hagamos una competencia de natación. Si me ganas tú decides lo que harás conmigo. Me puedes llevar a donde quieras para que tengamos intimidad. 


Esa proposición de Lily dejó a Alexis un tanto desconcertado.


LILY: Tú has sido salvavidas, así que no tengo la menor duda que eres un buen nadador. Y probablemente tu fuerte es la resistencia.

ALEXIS: jajaja. Sí, pero tú has sido seleccionada nacional. No creo que sea muy fácil ganarte.

LILY: Todo habría que verlo.

ALEXIS: ¿Y si tú ganas?

LILY (piensa ante de responder):  Habrá sido una competencia amistosa, de amigos. Me invitas a un desayuno rico, o almuerzo rico. 


LILY Y ALEXIS HACEN UNA COMPETENCIA DE NATACION ENTRE LOS DOS


Dicho y hecho.  El lugar acordado fue una piscina olímpica que tenía la universidad, y la competencia acordada fue doscientos metros libres.  La piscina tenía 50 metros de largo, por lo que los competidores debían recorrerla dos veces de ida y vuelta. Parte del trato era que sus compañeros no sabrían. Los testigos y jueces de la contienda serían entrenadores que trabajaban en la piscina, y uno de ellos cronometraría el tiempo de los dos.


Se juntaron un día de semana a las ocho de la mañana. Ella estaba con un traje de baño de una pieza de los que se usaban para entrenar, color azul con algunas rayas violetas de diseño. En la cabeza llevaba un gorro de competencia.  Él estaba con un traje de baño también de entrenamiento.  Cuando se vieron se saludaron de abrazo y beso y se desearon suerte el uno al otro. Se lanzaron a la piscina para conocer y adaptarse a la temperatura del agua. Lily cruzo la piscina en su estilo libre, dando brazadas perfectamente coordinadas con sus piernas, pies y cuerpos. Luego Alexis cruzó la piscina con su estilo.  


Iniciaron la competencia después de que uno de los entrenadores dio la señal de salida.  Desde un primer momento, Lily tomó ventaja.  Finalmente hizo un tiempo de un poco más de dos minutos y medio, él que no estaba lejos del record nacional.   Alexis llegó 10 segundos después.  Ella pudo ver la llegada de su contendor y ver como nadaba con velocidad. 


Salieron de la piscina, se abrazaron y besaron.  Fueron a tomarse un café en la cafetería cercana. Ahí comentaron.


ALEXIS: Era lo más esperado que no pudiera ganarte. Nadas muy bien y rápido. Incluso es hermoso verte.

LILY:  Tú también eres buen nadador. No estaba segura de poder ganarte. Tienes la ventaja natural de ser hombre, y sé que como salvavidas has nadado en el mar, lo que puede ser más exigente.

ALEXIS:  En todo caso las cartas estaban a tu favor, y yo sabía en lo que me estaba metiendo.

LILY: Mira, si hubiera estado segura de que te ganaba, no habría hecho el desafío. Y si hubiera perdido, por supuesto que habría cumplido mi parte del trato. El honor es el honor, y los compromisos se cumplen.

ALEXIS: Me parece bien lo que dices, y no me sorprende de ti.

LILY: ¿Cuánto mides y pesas?

ALEXIS: Mido 1,77 y peso 72 kilos ¿Y tú?

LILY: Mido lo mismo y peso dos kilos más que tú.

ALEXIS: Y eres bien musculosa. ¿Me dejas tocar tus brazos?

LILY: ¿Otra vez? Me has tocado desde que empezamos a ser compañeros.

ALEXIS: jajajajajaja. Ya sé que tus hombros son voluminosos y sólidos. Tengo curiosidad por sus bíceps y tríceps.

LILY: Está bien. 


Él la tomó con sus manos como rodeándole el brazo, y la apretó haciendo una fuerza moderada. Ella dobló su brazo haciendo fuerza, lo que permitió que Alexis conociera su impresionante bíceps. Luego estiró el brazo tensionándolo, y él percibió su no menos imponente tríceps. 


ALEXIS: Ahora entiendo por qué nunca te he visto con ropa sin espalda ni con mangas muy cortas, ni siquiera en verano.

LILY: Nunca uso esa ropa. No tengo interés en mostrar músculos, aunque es difícil disimularlo. Tampoco uso ropa ajustada, por la misma razón.

ALEXIS: Ya me había dado cuenta. 


Estaban en la mesa de la cafetería frente a frente. Ella estaba con el codo de la mano derecha en la mesa, y la mano se la había llevado a la barbilla. Alexis le toma la mano y quedan en posición de vencidas. 


LILY: ¿Quieres que ahora hagamos vencidas para competir?

ALEXIS: Solo resiste. Yo trataré de doblar tu brazo. 

Así lo hicieron. Alexis intentó infructuosamente de doblar el brazo de ella. Ella resistió y él no pudo doblárselo. Ambos se dieron cuenta que de haber hecho vencidas ella habría ganado. 


ALEXIS: Es impresionante tu fuerza. Y creo que no es solo la natación.

LILY: Es que me dedico al tejido a crochet.

ALEXIS: jajajajajajaja.

LILY: Siempre he hecho pesas y máquinas, paralelo a los entrenamientos de natación. 


Lily y Alexis dejaron de verse cuando terminaron la universidad. Alexis se casó con la chica que llevaba años.  Lily lo hizo con un tipo que conoció después de salir de la universidad.  Su nombre era Felipe y era gerente en una de las empresas que auspiciaban campeonatos de natación. Fue en ese ambiente donde conoció a Lily. De ese matrimonio nació una hija a la que llamaron Natalia, quien llegó cuando Lily tenía 27 años. 


Lily no duró mucho estando casada, dado que su marido era infiel y muy dado a la juerga por naturaleza. A los 31 años se divorció.  Él y su familia tenían dinero, y le dejaron una casa para que viviera con su hija, y la criara.  


AÑOS DESPUÉS LILY ENCUENTRA A ALEXIS


Cuando Lily tenía 49 años, fue a la playa con dos amigas en un fin de semana largo. Era noviembre, el tiempo estaba bueno, y ya se podría nadar en el mar sin necesidad de trajes especiales.  El lugar escogido fue Maitencillo, que queda a tres horas de Santiago. Los padres de una de las amigas tenían casa ahí, y aprovecharon de estar las tres juntas.


Una de las amigas era Regina, quien había sido compañera de Lily en el colegio. Fue una destacada jugadora de voleibol, a lo cual le ayudaba su metro ochenta y siete de estatura. También llegó a ser seleccionada nacional y era entrenadora en su tiempo disponible. Ella y Lily fueron las más destacadas de su colegio en deportes. Estaba separada de su esposo. Tenía el pelo castaño, rizado, y normalmente lo llevaba tomado. 


La segunda amiga era Úrsula. Era experta en taekwondo y fue seleccionada nacional a los panamericanos, donde se conoció con Lily, pues les tocó compartir habitación. Fue así como se hicieron amigas. Después de competir, ha ido a juegos panamericanos en calidad de entrenadora. De pelo rubio oscuro ondulado, un metro setenta de estatura, siempre estaba con unos lentes de marco grande rojo. También estaba separada 


Llegaron un viernes en la mañana, almorzaron liviano, y de inmediato se fueron a la playa. Lily pasaría horas entrando y saliendo al mar. Fue varias veces nadando a una balsa que estaba a unos 100 metros de la orilla.  Sus amigas eran buenas nadadoras también, pero era Lily era la mejor nadadora de las tres, por lejos. 


Ese mismo día como a las siete de la tarde tomaron café en la casa y comieron algo. Luego salieron a caminar por la costanera de la playa. 


Llevaban una media hora caminando, cuando aparece Alexis caminando en sentido contrario.  Se ven al mismo tiempo, se detienen, luego se saludan de beso y se abrazan.  Lily presenta a sus amigas Regina y Úrsula, y saludan a Alexis con un beso en la mejilla.  


LILY: Alexis y yo fuimos compañeros de la universidad, y amigos.

ALEXIS: Así es. Los dos somos profesores de matemáticas.

LILY: …y me molestó durante los 5 años.  Molestar entre comillas, claro

ALEXIS: jajajajajaja

URSULA (dirigiéndose a Alexis): ¿y la alcanzaste alguna vez?

REGINA (mirando a Úrsula):  Parece que sí, porque Lily está bien contenta de ver a Alexis.

ALEXIS: jajajajaa. Veo que tus amigas son tan chispeantes como tú. Me encontré no con una Lily, sino con tres.

LILY: Así es, por eso somos amigas. Así que no te quejes.  

ALEXIS: No me estoy quejando. Me da mucho gusto verte y tus amigas son muy agradables. Como tú.

LILY (sonriendo): A mí también. ¿Viniste solo?

ALEXIS: Sí, vine a tomarles examen a los nuevos salvavidas que va a tener esta playa.  Ya se acerca el verano.  

LILY: Las tres vinimos por el fin de semana largo. Los papás de Úrsula nos prestaron su casa.


Él no quiso perder la oportunidad de estar un rato más con Lily y le hizo una invitación de inmediato. 


ALEXIS (dirigiéndose a Regina y Úrsula):  Chicas, ¿me pueden prestar a Lily para ir a tomar un café?

REGINA (mirando a Úrsula): ¿Qué opinas Úrsula? ¿Le prestamos a Lily? Se ve un tipo decente.

URSULA (mira a Alexis y luego se dirige a Regina): Sí, yo estoy de acuerdo. Pero que vaya con su celular.

LILY: ¡Oigan los tres!  Yo no soy un objeto como para que me presten.

ALEXIS: Bueno es una manera de invitarte sin ser brusco. Siempre hemos tenido mucho tema para conversar.

LILY: Está bien, ya que mis amigas me prestaron, vamos…


Llegaron a un café que estaba en la misma costanera de la playa. Eran casi las 7 de la tarde y aún había bastante luz de día, como era propio en la zona central de Chile, en esa época del año. Conversaron diversos temas, como que estaba haciendo cada uno y de su vida personal.  Ella le contó que su matrimonio no duró mucho, y que su hija Natalia tenía 22 años. Alexis contó que se casó con Magdalena, tuvieron dos hijos, y que se separaron a los 10 años de matrimonio. Después de eso había tenido algunas convivencias, pero no se había vuelto a casar. Llevaban una hora conversando y él cambia de tema. 


ALEXIS: Siempre he recordado nuestra apuesta.

LILY: jajajajaja fue toda una anécdota para los dos.

ALEXIS: Así fue.

LILY: ¿Estás alojado en Maitencillo?

ALEXIS: No, en Viña del Mar, donde mi hermano. Y no ando en auto propio.  De lo contrario te habría invitado a cenar. Me podrías decir que sí o que no, pero te habría invitado.  Y ustedes, ¿tienen planes para la noche?

LILY: Mis amigas no sé, pero yo pienso vestirme de negro en la noche, y salir a buscar hombres para morderles el cuello y chuparles la sangre. Así que, si estás en Viña del Mar, te salvaste.

ALEXIS: jajajajajaja. ¡Vampira total!

LILY: Así es. Tú eres uno de los que me decía así. 


En muchas ocasiones Alexis y varios compañeros se dirigían a Lilia usando el apodo “Lady”, como abreviatura de Lady Vampiro. También a veces ocupaban ese apelativo cuando hablaban de ella. No lo hacían en forma despectiva sino de un modo natural. También le decían “Vampi” en forma cariñosa.  Los apodos nunca le molestaron.  El apodo de Morticia fue más usado cuando estaba en el colegio.



ALEXIS: Estoy encantado de haberte encontrado.

LILY (sonríe): Yo también.

ALEXIS: A ver si nos juntamos a nadar, mañana.

LILY: Sí, buena idea. Pero no pretendas que hagamos una competencia como la de hace años.


Ella se refería a cuando apostaron ir a la cama, cuando estuvieron en la universidad.


ALEXIS: No, no pensaba en eso.

LILY: Trata de doblar mi brazo como lo intentaste hace años. 


Acto seguido, puso su antebrazo derecho en forma vertical. Alexis le como la mano y puso su antebrazo en la misma posición. Hace fuerza y no logra doblarlo. Incrementa su fuerza al máximo, y el de Lily no cede ni un centímetro. 


ALEXIS: Veo que estas igual o más fuerte que hace veinticinco años.

LILY: Sigo en entrenamiento y con ejercicios de máquinas. Y a veces participo en competencias de natación para “viejas y viejos”.

ALEXIS (riendo): No me hagas reír. Seniors, querrás decir.

LILY: Sí, eso mismo.

ALEXIS: ¿Me vas a dejar tocar tus músculos de brazo esta vez?

LILY: Está bien.


Tal cual lo hicieron años antes, Lily estiró y dobló sus brazos. Alexis pensó y le dijo que estaba tanto o más fuerte que antes. Fue la misma Lily quien le dijo que tocara su pierna, por encima del pantalón que llevaba, para que sintiera sus músculos cuádriceps. Alexis lo hizo y quedó igualmente impactado cuando ella la estiró. 


ALEXIS: Ya que lo mencionaste podríamos apostar algo, como lo hicimos hace años.

LILY: mmmmm. 


Ella se dio cuenta que Alexis ya la estaba deseando otra vez, lo que en todo caso no era novedad. 


LILY: Y seguramente quieres apostar lo mismo.

ALEXIS: Para que te lo voy a negar…

LILY: está bien. Pero si me ganas, vas a tener que esperarme a que estemos en Santiago. Este fue planeado como un fin de semana de amigas mujeres, que hace mucho tiempo lo queríamos hacer.

ALEXIS: De acuerdo…


Al día siguiente se juntaron a las 12 en la playa para iniciar la competencia, la que consistiría en partir desde la playa e ir nadando en estilo libre a la balsa. Llegaron los dos ataviados con sus trajes de baño. El de Lily era de una pieza, azul claro.  Su pelo lo llevaba tomado por atrás, haciéndose un moño, para que no le molestara al nadar.

Se dieron el un, dos, tres, y partieron. En el trayecto se encontraron con un par de olas. Alexis la pasó por debajo y Lily por arriba. Ella llegó a la balsa antes ganándole a Alexis por un muy pequeño margen. A él le faltaba apenas un metro cuando Lily tocó la balsa. Se subieron a la balsa, se abrazaron y comentaron. 


ALEXIS: Nadas más rápido que yo. Eso está claro. Y era lo más esperado.

LILY: Esta vez casi me alcanzas. Fue muy poca la diferencia.

ALEXIS: Eso no fue por velocidad. Lo que pasa es que nos tocaron dos olas. Y como salvavidas conozco mejor las técnicas para sortearlas.

LILY: Ya entiendo. Igual me debes un almuerzo.  


UN SEGUNDO CAFÉ, DESPUÉS DE LA COMPETENCIA


Era día sábado y Alexis ya no volvería a la misma playa, pues tenía que irse a Santiago.  Le pidió a Lilia que se juntaran a otro café, los dos. Se iría a las ocho de la noche, y ya no se verían, al menos en la playa. Ella aceptó la invitación. Se juntaron, y Lily de inmediato entró en tema.


LILY: te doy una revancha. Si me ganas en vencidas, haremos lo que tú quieras. 


Se pusieron en posición e iniciaron la competencia. Esta vez Lily no solo resistió la presión de Alexis, sino que también hizo fuerza. Llegó un momento en el que Alexis cedió y quedó comprobada la mayor fuerza de ella. 


LILY: Hasta el momento voy ganando.  Si me ganas con la izquierda, te doy el triunfo.


Se pusieron en posición ahora tomados con los brazos izquierdos.  Alexis comenzó a presionar y ella solo resistía. Estuvieron así un rato bastante largo, hasta que finalmente fue Lily quien cedió, dándole el triunfo a Alexis. A él no le cupo duda que ella era más fuerte y que se dejó ganar, pero optó por no decirlo, ya que lo que venía era el encuentro sexual. 


LILY: Bien, ¡felicitaciones!, pero como te dije antes, esto va a tener que ser en Santiago la próxima semana.

ALEXIS: Así será.  Esperar unos pocos días es la nada misma en comparación a veinticinco años.

LILY (sonríe):  Está bien. Los dos lo vamos a disfrutar.

ALEXIS: Así será.

LILY: Ahora te voy a confesar algo.

ALEXIS: ¿Qué?

LILY: De tanto que me tocabas y tantas cosas que me decías cuando estabamos en la Universidad, más de alguna vez me pusiste bien caliente. No te voy a decir que fue siempre, pero de que ocurrió, ocurrió.  Y más de una vez.

ALEXIS (sonríe): Bueno, para serte franco me halagas con lo que me dices.

LILY: Y te voy a contar algo más. El día que conversamos y acodamos la apuesta, fue un día lunes.  Y me acuerdo porque la noche antes, durmiendo, tuve un sueño erótico contigo.   

ALEXIS. ¡No digas! O sea que el contacto y las palabras tuvieron algún efecto.

LILY: Totalmente.  Y no te voy a negar que siempre te he encontrado atractivo. El desafío que yo misma te hice cuando estábamos en la universidad, no lo habría hecho con cualquiera.  Solo porque me gustabas y te conocía, es que te di esa posibilidad.

ALEXIS: Me hace muy feliz con lo que me dices. Yo siempre te vi como una mujer, y no solo una compañera más. 


Entonces Lily le tomó la mano por debajo de la mesa. Esa mesa era redonda, pequeña, y estaban sentados en forma perpendicular. No había muchas personas en el lugar. Alexis le comenzó a acariciar el pelo, el que llevaba suelto. Ella sonreía. Se acercó a ella y se besaron en la boca, con movimiento de lenguas.  Lily lo besó en el cuello, le pasó la lengua, y le dio una leve mordida. 


LILY: Va a empezar a oscurecer, y esta vampira tiene deseos de beber sangre.

ALEXIS: Jajajjaa. Con gusto, pero me tendré que ir.


Se siguieron besando y manoseando.


Eran pasadas las 7 de la tarde, cuando suena el celular de Alexis. Lily escucha una breve conversación, hasta que Alexis corta.


ALEXIS (mirando a Lily): Era mi amigo Enzo, con el que viajo. Se tiene que quedar hasta más tarde, porque se encontró con su tío y lo invitaron a cenar.

LILY: Bueno, si quieres te quedas con nosotras, y le dices a tu amigo que te pase a buscar a la casa de la Úrsula.

ALEXIS: gracias, así lo haré. 


Lily toma su celular y llama a Úrsula, la dueña de casa, para avisarle que iba con Alexis. Él escucha un parte de la conversación en la que Lily ríe y dice “no para nada, amiga. No es necesario”. 


ALEXIS: ¿Qué te dijo ¿por qué te ríes?

LILY: Es que Úrsula, medio en broma medio en serio, me preguntó si quería que me dejara la casa sola para estar contigo.

ALEXIS: ¿Y?

LILY: Bueno, creo que hay que ser discreto. No puedo contarles a mis amigas todos lo que hago, ni ser tan evidente.

ALEXIS: Está bien. 


ALEXIS VA A LA CASA DE LA AMIGA DE LILY


Una vez en la casa, las bromas empezaron de inmediato. Las dos amigas de Lily resultaron ser muy alegres y de chistes rápidos. 


URSULA: Alexis, ¿cenas con nosotras? Regina y yo vamos a cocinar. Quizás no tendrá mucho gusto lo que vamos a hacer, pero no te vas a envenenar.

REGINA: Sí Alexis quédate. Al menos nuestra conversación es entretenida.

LILY: Alexis, son muy modestas. Las dos cocinan muy bien. Compraron corvina y van a hacer un pescado a la diabla. Quédate a cenar.

ALEXIS: Bueno, con gusto. Comida rica y tanta belleza junta, es imposible de resistir.


Ante ese piropo, las amigas de Lily lanzaron un “uyyy” de impresión. 


A continuación, Lily lo invitó a un patio con pasto que tenía la casa, del cual se veía el mar.


LILY: Aquí a veces hacemos ejercicios. Es muy lindo hacerlo mirando el mar.

ALEXIS: ¿Te puedo abrazar? ¿Pasará algo?

LILY: Conociendo a mis amigas, sé que no se van a aparecer de improviso. Nos van a llamar cuando la comida esté lista. 


Él la abrazó por detrás. La tomó por la barriga, a que sintió dura, como sabía que era. Eran de la misma estatura, de modo que se hacía fácil tocarla. La besó en los cachetes y luego en el cuello, en el que le pasó a lengua. Le tomó los senos. Lily gimió varias veces mostrando agrado. 


LILY: Te estás volviendo vampiro besándome el cuello. Y recuerda que la vampira soy yo.

ALEXIS: Bueno, estoy aprendiendo de ti. 


Luego Lily lo tomó en brazos y lo besó. Caminó con él y lo sostuvo un rato mientras miraban el mar. Después lo cargó en sus hombros. Así estuvieron un rato, hasta que Ursula y Regina los llamaron a cenar. El pescado a la diabla realmente estuvo bueno. 


Como a las 10 de la noche llegó Enzo, el amigo de Alexis, para llevárselo a Viña de Mar. Las chicas lo hicieron pasar. Lo interrogaron a ver si era soltero. Resultó ser separado sin novia. En el momento se produjo un flirteo con Regina, pese a que ellas es 12 centímetros más alta. Intercambiaron correos y números de móvil. Se encontraron en Santiago, pero lo que sucedió es otra historia.


 

HECHOS POSTERIORES 


Lily y Alexis se juntaron el martes de la semana siguiente y tuvieron sexo intenso, incluyendo sexo oral.  Ella volvió a demostrarle su fuerza cargándolo de distintas maneras, lo que a él le gustó mucho y lo excitaba. La experiencia la repitieron varias veces. Además, disfrutaban mucho tener temas de conversación en los momentos de descanso. 


El sentimiento de ellos fue más que una pasión momentánea, y finalmente decidieron formar una pareja y vivir juntos.
















































































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